La vergüenza de no hablar zapoteco

Fotografía.- Alejandro Sibaja.


Por Gubidxa Guerrero

Hace poco presencié una escena no poco común en nuestra región istmeña. Un señor con aires de intelectual reprendía severamente a una joven por no saber hablar el idioma zapoteco. De forma un tanto grosera, el sujeto decía más o menos esto: “¡cómo es posible que no hables didxazá!; ¿no sabes, acaso, que la lengua es un pilar de nuestra cultura e identidad?; ¿no sabes que el zapoteco es hermoso y de igual valor que el castellano o el inglés?”. La joven no sabía qué decir, y trataba de ocultar su vergüenza respondiendo tímidamente: “es que mis padres no me enseñaron”.
   
Este ejemplo representa a la perfección la paradoja de la nación zapoteca: una generación adulta, orgullosa del idioma heredado de sus ancestros, que no lo transmite; y una generación joven, orgullosa de la identidad binnizá, pero avergonzada por no saber hablar su lengua.