Be'ñe'


Foto.- Francisco Toledo


Por Gubidxa Guerrero

Dicen que el lagarto es un animal que estaba desde que el mundo era obscuro; antes, incluso, de que los zapotecas brotaran. Cuentan los que saben, que uno de nuestros padres nació del huevo de uno de ellos; otro del águila; alguno más del vientre de un jaguar; y de las piedras, y de las raíces de los árboles… Si bien los binnizá descendemos directamente de los seres más antiguos; de todos éstos, el primero fue Be’ñe’, el lagarto.

Vacío estaba el mundo en su obscuridad originaria. Triste se encontraba la tierra; quieta. Esa es la razón de que a Be’ñe’ le salieran espesas escamas en la piel y aprendiera a estar inmóvil; porque se acostumbró a la quietud primigenia. Dicen que en aquel tiempo el mundo era un pantano grande y espeso. Entonces el sol despertó de su sueño largo y apareció en el firmamento. Sus rayos iluminaron paulatinamente el mundo y se crearon las plantas y las montañas. Pero no había hombres.

Fue cuando Lagarto sintió la necesidad de multiplicarse y de sí nació el primer zapoteca. No se sabe bien si como persona completa, o como lagarto que después cambió de forma. Lo que sí sabemos es que el águila que habita en las alturas sintió envidia y también tuvo un hijo hombre. Lo mismo sucedió al jaguar que existe desde que la luz apareció, pues desciende del sol.

Los primeros seres se unieron entre sí, y ante la necesidad de comunicarse inventaron el lenguaje que ahora nombran didxazá. Se llamaron a sí mismos binnizá, ‘gente de las nubes’, porque cuando aparecieron en la tierra, una nube espesa se estaba diluyendo y daba la impresión que de allí salieran. Las demás personas, las que hablan otros idiomas y tienen otras costumbres, no sabemos de dónde hayan venido…
   
Los zapotecas veneramos al lagarto y lo respetamos como se respeta al abuelo. Por ello en Juchitán le hacemos todavía su procesión y le celebramos su fiesta.

Encapuchados agreden a Francisco Toledo (video)

Gubidxa Guerrero

Nunca me han caído bien los encapuchados que participan en movimientos sociales. Con excepción de los grupos guerrilleros, abiertamente levantados en armas contra el sistema de gobierno, considero que ninguna organización debe valerse del anonimato cobarde para actuar.

El precio de la integridad de un ser humano es ser señalado, para bien o para mal, con nombre y rostro. Ahí reside la valentía del personaje y el honor de la causa que se defiende.

Si de por sí la turba puede caer en excesos denigrantes, un manifestante con capucha suele ser, casi con seguridad, un golpeador, pertenezca a grupos estudiantiles, magisteriales o a cierto sindicato de la construcción.

Esta semana, varios encapuchados validos de su número y de la cobardía agredieron a uno de los personajes más íntegros de nuestro país: el pintor zapoteca Francisco Toledo. Por orden de sus líderes, entre quienes se cuentan varios altos funcionarios del gobierno de Gabino Cué Monteagudo, insultaron y golpearon a vecinos que se oponen, con toda la legitimidad del mundo, a un megaproyecto del gobierno estatal que probablemente termine beneficiando a constructoras amigas.

Quede este video como testigo vergonzoso de los alcances de los cobardes con capucha que agreden en la calle, y de los cobardes con corbata que los envían desde una cómoda oficina.

Estamos con Toledo.