El pueblo le dice al Cabildo juchiteco

Cabildo juchiteco durante la sesión pública. Miércoles 25 de junio de 2014

Gubidxa Guerrero 
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“Ustedes son los líderes. Los que comandan a los mototaxistas son solamente quienes ustedes quieren que den la cara. Todos nosotros sabemos que los que más tienen dinero son los dueños de los mototaxis. Y si hay delincuentes en los mototaxis es porque ustedes, los verdaderos líderes, lo han permitido.

“¿Cuál es la solución? Si ustedes metieron los mototaxis, ¿por qué no les piden un registro? No solamente de palabra, sino también con foto. ¿Por qué no le piden a cualquiera que le den trabajo que se identifique? No solamente con su cara, sino con su domicilio. 

“Todos nosotros sabemos a qué se dedican. Todos sabemos que si nosotros señalamos [a alguno], al día siguiente puede que nosotros seamos los muertos. Lo sabemos. Nada más que es muy difícil señalarlos, porque tenemos miedo de levantar el dedo y decir a la autoridad «Éste es el que me asaltó», porque al día siguiente amaneceríamos muertos.

“La solución está en la mano de todos y cada uno de ustedes [el Cabildo de Juchitán] y principalmente en el Presidente Municipal, que se ha dejado mangonear. A decir verdad se ha dejado mangonear. Porque él no es Presidente Municipal. Discúlpeme usted.  

“¿Le puedo decir algo? Cuando mi hija vio su foto, me dijo orgullosamente: «Mami, ese señor es mi vecino». Porque mi hija lo ha querido visitar para decirle: «Estoy orgullosa de que usted sea nuestro Presidente». ¿Pero sabe qué? Es muy difícil localizarlo. A menos de que sea mediante un grupo político, podemos llegar a usted.

“Poner armas en manos de la Policía lo veo muy difícil. Cuando hay un asalto y nosotros llamamos, la Policía llega y pregunta: «¿Por dónde se fueron?». «A la izquierda», y se van a la derecha… Son muy cobardes, precisamente porque no están capacitados. Porque tenemos a mucho personal que no tiene la capacidad para enfrentarse a este tipo de delincuentes. Porque hasta los delincuentes son inteligentes para elaborar sus planes. 

“¿Quieren ustedes trabajar bien? ¡Pónganse los pantalones y trabajen! Dejen de agarrar dinero de la gente para soltar a quienes ya agarraron. No hace mucho, el señor al que le mataron a su hijo estuvo con la autoridad que soltó al responsable. ¿Y qué pasó? Nada.

“¿Realmente ustedes quieren que los ayudemos? Pónganse los pantalones y vayan delante de nosotros para que nos defiendan. Sean ustedes nuestro escudo para que podamos hablar y señalar”.

Reproduzco íntegras las palabras de una ciudadana de cierto municipio inseguro e ingobernable, en donde valen más los intereses de los políticos que los derechos de sus habitantes. Hablo de la anárquica Juchitán, donde este miércoles se llevó a cabo una sesión pública de Cabildo, como resultado de la manifestación por la paz y la tranquilidad realizada el lunes 23 de junio. 

El testimonio quedó videograbado. Agradezco a José Nieto por subirlo a la red. Es prueba del hartazgo generalizado en el bastión de la otrora digna COCEI. ¿Cuántos robos más? ¿Cuántos muertos serán necesarios para que los caciques políticos metan reversa y dejen de conducir al abismo? Sólo ellos lo saben. La ciudadanía, como siempre, es la que paga las funestas consecuencias. 

De inseguridad y caciques políticos en Juchitán

Gubidxa Guerrero 
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Mientras en el resto del país las multitudes se congregaban para festejar el triunfo de la selección mexicana de fútbol ante Croacia, en Juchitán la gente acudía a una concentración para exigir a las autoridades un alto a la inseguridad. 

Si tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata, ¿qué tan responsables son los caciques políticos de la ciudad de las flores que han organizado a grupos de mototaxistas sin verificar edad ni antecedentes? 

En aras de ganar votantes, líderes de todos los partidos se montan en una fiera que no pueden domar. ¿Ellos brindarán la seguridad que el pueblo quiere? 

Desgraciadamente, la autoridad juchiteca no puede ser juez y parte en este asunto. En tanto sus regidores y directores continúen siendo cabecillas y protectores de grupos de dudosa honorabilidad, el pueblo no tendrá paz.

Delincuentes hay en todos los sectores: ricos y pobres, profesionistas y analfabetas, hombres y mujeres. Pero no todos están respaldados por poderosos grupos políticos, como ocurre en Guidxiguié’. Y esto lo dicen los mismos taxistas y mototaxistas, que ven disminuir el pasaje por culpa de los malos elementos que desprestigian al conjunto. 

Hace unos días, el conductor de cierta unidad, me decía: “Hemos hablado con nuestros líderes. Les hemos dicho que debemos ser más cuidadosos. Pero no les importa. Como ellos no andan en moto ni en taxi, les da igual”.

Lo que surgió como una manera de resolver la necesidad de transporte en las colonias periféricas, hoy se ha vuelto cotidiano en Juchitán. Los mototaxis circulan por toda la ciudad. Y como en todo, el gremio cuenta con buenos y malos elementos.

Desafortunadamente son muy notorios los delitos cometidos a bordo de estas unidades de transporte. También es común que los delincuentes huyan sobre estos pequeños vehículos, lo que ha provocado que se les satanice.

Lo cierto, es que la mayoría de quienes manejan mototaxis son personas de bien, que sólo realizan un trabajo ante la falta de mejores empleos. Mientras la situación económica en el país siga como está, la gente seguirá desempeñando trabajos como éste.

Pero la necesidad no obliga al delito. Los pocos delincuentes que se valen de una moto, un taxi o cualquier tipo de vehículo para hacer sus fechorías, deben ser detenidos y procesados. Los dirigentes políticos deben ser más estrictos a la hora de admitir elementos en los gremios que controlan; aunque eso les reste votos.

Desgraciadamente, como dijo mi amigo conductor, como ellos no utilizan estos medios de transporte ni padecen lo que sufre el ciudadano común, les da igual. ¿Y el gobierno estatal? Otro cómplice de la descomposición social. No moverá un dedo por la paz y la tranquilidad, si eso significa confrontarse con sus aliados políticos. 

No nos extrañemos si el día de mañana la sociedad comienza a tomar justicia por mano propia. Ante la indefensión gubernamental, puede suceder lo que pasó en Michoacán: el camino de las policías comunitarias o de las autodefensas. La situación es crítica.