Claudia Daowz y la fotografía istmeña

Cartel oficial
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el  sábado 31/May/2014]

En los últimos años ha emergido una generación de fotógrafos istmeños que, seguramente, dejará huella. Si bien, se nota la influencia de grandes artistas visuales como Manuel Álvarez Bravo o Graciela Iturbide ―sobre todo en el intento de retratar las costumbres y tradiciones― conforme pasan los años, va delineándose un estilo propio, no sólo a nivel individual, sino colectivamente.

Es arriesgado decirlo, pero quizás estemos viendo las señales del surgimiento de una escuela de fotografía istmeña. Existe una generación bien dispuesta a este quehacer, con pasión y disciplina. Hay temas comunes, y vemos referentes valiosos de los cuales nutrirse. Dichos referentes son maestros, en sentido figurado y literal, de los jóvenes que aspiran a capturar instantáneas que puedan comunicar al mundo.

Hay un común denominador entre los muchachos que llevan la cámara al hombro. Se llama Claudia Daowz y es originaria del puerto de Salina Cruz. Más de la mitad de los fotógrafos oriundos de nuestra región ha sido pupilo de Daowz.

La maestra Claudia conjuga diversas técnicas en su quehacer. Es Licenciada en Diseño Gráfico, egresada de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y fotógrafa de gran trayectoria.

Por sus venas corre sangre inglesa y zapoteca, lo que quizá le permite ver el mundo desde dos ópticas: la local y la universal. Ha tomado diversos talleres, entre los que destacan: Procesos antiguos de cianotipia, ivoritipo, y goma bicromatada, impartido por la Dra. Patricia Acuña; Ensayo, fotoperiodismo y fotografía documental, ofrecido por el maestro John Mraz Sikes; Taller de fotografía publicitaria, moda, arquitectura y retrato, dado por los maestros Ian Laransazú y Enrique Torresagaton.

Tuvo Mención Honorífica en la Segunda  Bienal de los Ángeles, Estados Unidos, con la serie: Nosotros somos (1999); y un Reconocimiento de la Fundación Cultural Mexicana de Sydney, Australia (2003).

Montando Instantes de Luz
Ha participado aproximadamente en 40 exposiciones colectivas, dentro y fuera del país. Aunque ha expuesto individualmente en Roma, Italia (Otros cuerpos, Rassegna di musica e arti visive. Sala Grande del Teatro Colosseo. Roma, Italia. 1994), no lo había hecho de esta manera en su región natal. 

Paradojas del arte: la mujer que inició a muchos jóvenes istmeños en el mundo de la fotografía, no ha tenido oportunidad de exponer individualmente en su región de origen. Aquí aplica, aunque a medias, el dicho de que nadie es profeta en su tierra. Y digo a medias, porque la maestra Claudia ha predicado con el ejemplo, formando intensamente a una generación de muchachos inquietos. 

Por fortuna, hace pocas semanas se habilitó el Centro Cultural Herón Ríos, en la ciudad de Juchitán. Dicho espacio de arte acaba de montar su primera exposición fotográfica, que será inaugurada este sábado 31 de mayo, a las 19:00 horas, en la Sala Graciela Iturbide. Los planetas se alinearon y esta noche habrá una doble primicia, pues la artista que expondrá su obra es nada menos que la maestra Claudia Daowz.

INSTANTES DE LUZ se denomina la muestra. En ella veremos ráfagas de emotividad en tres etapas, que van de la penumbra luminosa al resplandor nebuloso. No se pierdan esta gran oportunidad. La dirección es calle Yuxhiguié N° 36 (una cuadra detrás del CRI), Col. Rodrigo Carrasco, Juchitán, Nación Zapoteca. La entrada es gratuita. 

¿Cómo llegar al Centro Cultural Herón Ríos?

Muere Marcos, renace Galeano

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 26/May/2014]  

Después de veinte años del levantamiento armado en Chiapas, el líder militar, mediático y moral del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el Subcomandante Insurgente Marcos, dejó de existir como figura publicitaria. Ahora se llamará Galeano, en honor al líder neozapatista José Luis Solís López (cuyo pseudónimo era ése), asesinado a principios de mes en La Realidad, territorio controlado por el EZLN, pero en disputa con otros grupos que luchan por el poder local.

“Siendo las 02:08 del 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado subcomandante de acero inoxidable. Eso es. Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional”. Así finalizó su carta el popular personaje, dividida en cinco puntos, en la que “mataba” al histrión que le había dado voz al movimiento guerrillero chiapaneco, para así renacer “en colectivo”.

Los llamados medios alternativos de información recogieron la noticia y fueron los únicos acreditados para atestiguar el episodio. No obstante, las grandes cadenas internacionales hicieron eco del suceso, tal como RT, que puso como titular “El subcomandante Marcos ‘deja de existir’ tras liderar 20 años el EZLN”. Lo mismo hizo La Jornada.

Lo cierto es que no es la primera vez que Marcos cambia de nombre. ¿Recuerdan cuando se llamó Delegado Zero’? En aquella ocasión encabezaba un movimiento denominado “La Otra Campaña” que, como acostumbra, surgió en un momento coyuntural del país. Luego de sus declaraciones no muy favorables al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, lo dejaron de seguir las multitudes. Participó, inclusive, en el llamado de solidaridad con San Salvador Atenco en aquel lejano 2006.

Aunque dijo que no se iría de la Ciudad de México hasta ver liberados a todos los presos políticos de Atenco, se fue antes de que eso se consiguiera. Los medios dejaron de hablar de él, poco a poco.

Mucha gente le reprochó el prolongado silencio durante la guerra contra el narco de Felipe Calderón. Marcos siempre se defendió diciendo que él no era EZLN. Que los comunicados ahí estaban; que él era un simple elemento en las filas guerrilleras.

Ahora llama “botarga” al personaje que constituyó la esperanza de millones de mexicanos hace dos décadas. En la carta de despedida insinúa que Marcos, el héroe, fue una creación de la dirigencia neozapatista para hacerse entender ante quienes menospreciaban a los indígenas. No reconoce, pues, su propia responsabilidad en el ensalzamiento del hombre, por encima de las causas.

Queriendo llamar la atención, se apareció con un parche de pirata en un ojo. Así se tomó la más ridícula de las fotografías de Marcos, ahora llamado Galeano. Y el rollo de siempre. Al morir José Luis Solís López, apodado Galeano; Sebastián Guillén, Marcos, adopta el mote de aquél. Y cuando caiga otro, digamos Moisés, puede que el Sup Galeano se suicide de nuevo para renacer una y otra y otra vez. El mismo discurso. El mismo comediante, llámese Guillén, Marcos, Zero o Galeano…

De la esencia de nuestras danzas

Fotografía.- Omar Betanzos
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 25/May/2014] 

En todo el mundo es conocido el traje de la mujer istmeña; vestimenta colorida, fruto de la continua interacción entre los zapotecas y el mundo. El traje de tehuana ―como se conoce popularmente el conjunto de resplandor, huipil bordado (o de cadenilla) y enagua de holán― está asociado a los sones tradicionales istmeños, igualmente, producto de influencias e interacción con el mundo, surgido de la mente y corazón de los músicos zapotecas. 

Una zapoteca vestida de traje duplica su esplendor cuando baila un son. La elegancia de nuestras hermanas, madres y abuelas es incomparable cuando danza al compás de La Llorona, La Sandunga o La Petrona. Nada se iguala, en los varones, al zapateado de Un Son por Alfa Ríos o del Son Beeu

La música de viento significa un aspecto fundamental de nuestro ser como zapotecas istmeños. Todo mundo lo reconoce y así lo valora. Nosotros es que parecemos resistirnos a explayarnos tal como somos; a reafirmar nuestra identidad también de esta manera. Porque así como se habla en zapoteco, se piensa y se canta en zapoteco, se debe, por qué no, bailar en zapoteco.

¿De qué sirve tanta elegancia en las damas si no se proyecta en las danzas? ¿De qué sirven los habilidosos músicos de viento si no pueden compartir su arte en muchas Velas? Los sones y el garbo de las zapotecas se opacan por el predominio excesivo de otros géneros musicales. 

Debemos encontrar un equilibrio entre nuestra cultura y las del mundo; entre nuestra música y los bailes "de moda"; entre las bandas tradicionales y los grupos versátiles. De otra manera, las Velas perderán su encanto, y habrá que ver bailar sones istmeños sólo en las películas, festivales escolares y eventos folklóricos institucionales como la Guelaguetza. 

En nuestras manos está la posibilidad de rectificar, siguiendo el ejemplo de algunas Sociedades de Vela, que alternan un grupo musical con una banda de música para que todos bailen al ritmo de distintos géneros. No se trata de excluir los demás sonidos del mundo, pues nuestra cultura se ha enriquecido de todos ellos. Se trata de no dejar morir los sonidos de la nación zapoteca.

Este mes de mayo, pongo a consideración de los respetables miembros de las distintas Sociedades Zapotecas lo siguiente: que en cada Vela, Lavada de Ollas, Domingo de Fiesta u otras celebraciones, la música que se toque conste de al menos 50% de sones.