Opinión: La disputa por Juchitán


Juchitán tiene muchas posibilidades de ser
recuperada por la alianza PAN-PRD.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 26/Abr/2013]  

La carrera por las alcaldías municipales está a punto de comenzar. Y dentro de las competencias que presenciaremos en toda la región istmeña, llama mucho la atención la que se efectuará en la ciudad de Juchitán.
     La población zapoteca más grande de la actualidad es un termómetro político en el Estado de Oaxaca. En las urnas electorales (y en las mesas cupulares de negociación) se dirimen viejas disputas por el presupuesto del ayuntamiento, que es cuantioso.
     Cientos de millones de pesos se asignan trianualmente al municipio juchiteco para realizar obras públicas como alumbrado, pavimentación, drenaje, etc. Existen, además, otros rubros que disponen de suficiente dinero para funcionar.
     Aparte de ese aspecto, el peso político de Juchitán es mucho. Baste recordar que en su seno han surgido movimientos políticos importantes desde tiempos remotos. 
     La pregunta que en encuentra ahora en el aire es: ¿quién ganará la contienda por la presidencia municipal?
     El escenario: hoy gobierna Juchitán Daniel Gurrión Matías, miembro de una importante familia de empresarios. Dicho personaje pertenece al Partido Revolucionario Institucional (PRI). No obstante, en el último cuarto de siglo han despachado en el Palacio Municipal políticos coceístas como Oscar Cruz, Héctor Sánchez, Alberto Reyna Figueroa, Leopoldo De Gyves, Mariano Santana o Roberto López Rosado. 
     Hay pues, básicamente, dos grandes polos antagónicos: PRI y la denominada COCEI. Unidos, nadie detiene a los coceístas; pero fraccionados la cosa no es igual.
     Los dirigentes históricos ya fueron alcaldes. Y de la “nueva generación” destacan los hijos o sobrinos de los líderes. Ello da una imagen caduca a la COCEI, ramillete de organismos que tampoco han dejado de implementar viejas prácticas nocivas, como cierres carreteros y tomas de oficinas o --una de las peores-- invasiones de terrenos. Pero el PRI no está mejor. Su cúpula continúa viviendo de las viejas glorias de mediados del siglo pasado, cuando sólo su voz contaba en Juchitán…
     A pesar de todos los pronósticos adversos, continúo pensando que en Juchitán ganará la alianza PAN-PRD, tal como lo anuncié en enero, y pese a que la situación de hace tres años parezca repetirse (el trienio pasado también se promovió la división al interior de la COCEI, sólo que en aquella ocasión fue Héctor Sánchez al frente y ahora será Saúl Vicente). Y creo que será así porque hay muchos compromisos qué cumplir y muchas piezas del tablero de ajedrez en todo el Estado qué mover. Juchitán es apenas un alfil que hace mucho decidieron mover en determinada dirección… 

Opinión: La UNAM y los iluminados

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 24/Abr/2013]  

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) no sólo es la institución de educación superior más grande de nuestro país, sino la de mayor calidad. Ha aportado varios premios Nobel, tiene magníficos centros de investigación, campus amplios, miles y miles de estudiantes de primera que cursan alguna de sus tantísimas carreras gratuitamente.
     La UNAM es envidiable. Y desde hace mucho tiempo los poderosos han pretendido privatizarla. La UNAM es un faro que ilumina brillantemente nuestro México, por ello miles de jóvenes estudiantes intentan ingresar a ella cada semestre.
     Hace catorce años inició un movimiento estudiantil que buscaba evitar su privatización. Durante la denominada “huelga” que dicho movimiento propugnó, además de perderse un semestre, se consiguió echar para atrás una reforma de dudosas intenciones.
     Por desgracia, una vez conseguidos los objetivos, un pequeño grupo de “huelgistas” se negaba a entregar las instalaciones universitarias, sumando nuevas demandas al pliego petitorio. Ello provocó una división de opiniones al interior de la máxima casa de estudios, de tal manera que finalmente una mayoría de estudiantes exigía el regreso a clases.
     Ante la cerrazón, ingresó la Policía Federal Preventiva (PFP) y desalojó a 500 personas aproximadamente.
     Hace algunos meses vimos cómo jóvenes de nivel medio superior tomaban oficinas, destruían inmobiliario y golpeaban a personal administrativo del Colegia de Ciencias y Humanidades (CCH). Ello propició que las autoridades competentes suspendieran a varios, contando, para ello, con el aval de la comunidad estudiantil.
     Pero el asunto que parecía olvidado resurgió el viernes cuando una veintena de jóvenes ―entre quienes se encuentra uno que ni siquiera estudia en la UNAM― se apoderaron de la Torre de Rectoría, cometiendo destrozos y pintarrajeando un edificio Patrimonio Cultural de la Humanidad (toda el área de Ciudad Universitaria está catalogada así). Exigían, entre el rollo típico, que sus compañeros del CCH no fueran expulsados; demanda que afortunadamente no consiguieron pues se acaba de efectuar la expulsión definitiva.
     Lo increíble es que veinte personas puedan hacer tanto daño a una comunidad con más de 200 mil miembros, y que nadie haga nada. El Rector se está conduciendo con excesiva prudencia para evitar que los porros (no encuentro un mejor calificativo) pretendan victimizarse. Pero ello ha provocado desesperación entre quienes sí se dedican a estudiar, poniendo en alto el nombre de la UNAM. 
     Es paradójico: quienes dicen defender la gratuidad de la educación pública apoyan a quienes desean privatizarla. Es sabida la estrategia que siguen aquellos que buscan vender un bien estatal: el desprestigio. Cuando una institución eficiente y pública quiere ser entregada por personas sin escrúpulos, primero se le desprestigia; después resulta fácil ofertarla. Eso pareciera que buscaran los encapuchados que están en Rectoría...

Opinión: Paranoia en USA

Imágenes del atentado en Boston
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en NOTICIAS, Voz e Imagen de Oaxaca el jueves 25/Abr/2013]

El mismo libreto: un bombazo en una de las ciudades más importantes de Estados Unidos de América. Como parte de una historia que se repite, el mundo vio con indignación y asombro cómo la potencia más poderosa del mundo sufría un “atentado terrorista”.
     Hasta el ex Presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa, dio información en tiempo real desde su cuenta de Twitter. Varios muertos, decenas de heridos y millones de asustados, fue el saldo preliminar.
     A las pocas horas se manejaban los nombres de los principales sospechosos: dos jóvenes islámicos de origen checheno pero con ciudadanía estadounidense llamados Tamerlan y Dzokhar, apellidados Tsarnaev.
     Boston vio cómo se paralizaba la actividad académica y económica por el supuesto afán de capturar a los sospechosos. El primero de ellos, joven de 24 años, fue abatido a tiros luego de dar muerte a un policía que intentaba capturarlo. El segundo fue gravemente herido y no ha podido declarar. Este último tiene 19 años.
     Lo increíble es que nadie se inmutó cuando el FBI afirmó que “no se leerían los derechos” al segundo de los sospechoso en caso de ser detenido. Hablaron de una situación excepcional para que el joven “terrorista” no gozara de las medidas a que todo ciudadano tiene derecho en el coloso del norte.
     La gente se mantuvo callada. Fuera de algunos intelectuales, muy poca gente objetó cómo en nombre de la “seguridad nacional” se despojaba de sus garantías al muchacho que seguía con vida.
     Antes de que se un juez los procese, los medios informativos ya declararon culpable a dos personas y aceptaron que a uno se le asesinara impunemente.
     No quiero pensar mal, pero esto parece un burdo montaje. Si los avionazos del 11 de septiembre de 2001 todavía siguen dejando mucho qué desear, estos bombazos caseros en pleno maratón de Boston resultan todavía más sospechosos.
     Ahora sabemos que el gobierno ruso advirtió desde hace dos años a las autoridades norteamericanas. Ello hace que la sociedad desconfíe todavía más del FBI, pues si sabía de la peligrosidad de los supuestos atacantes, ¿por qué no hizo nada?
     Los delitos no sólo son de acción sino también de omisión. Parece que los yanquis conocían las intenciones de dos muchachos radicales y no quisieron impedirlo. 
     ¿Alguna nueva guerra se desatará? ¿A qué país se culpará de la autoría intelectual de los bombazos en Boston? Ojalá estos lamentables hechos queden como una triste noticia, y no como el preludio de una nueva invasión…

El pájaro xhahui y la niña de los quesos

Xhahui. Foto.- Tamara Almazán.
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 22/Abr/2013] 

El pájaro xhahui es modesto. No tiene pretensiones de águila, ni guarda los temores del gorrión. Es un ave libre que emprende el vuelo apenas despuntan los rayos al amanecer. El sol lo pone contento; alegra tanto su alma que festeja cada mañana con sus trinos.
     Supe de un xhahui que partió una tarde siguiendo el ocaso. Se había enamorado de una nube engañosa en forma de nido. Creyó encontrar su hogar con sólo seguirle el rastro y voló lejos. Agitó las alas tanto tiempo, que el sol le venció en su larga carrera, y aquella nube terminó por esfumarse. Se cansó más de lo que su pequeño cuerpo podía soportar. Esa noche durmió en paraje desconocido. A la mañana siguiente un cazador dio con él y lo atrapó. El pajarito cayó prisionero, sin su nube, sin sol y sin la inmensidad de los rumbos por donde siempre voló.
     Beeu era una mujer melancólica que de niña fue muy alegre. En aquellos tiempos  iluminaba todo con su radiante sonrisa. Sus amigos la querían en demasía; y sus padres, y sus hermanos... A ella le gustaba salir todas las mañanas a vender quesos que su madre cuajaba con la leche que su padre había ordeñado. Con sólo acercarse a una casa y gritar: “¡va a querer queso!”, alegraba a los vecinos que se reían de su peculiar manera de anunciar lo que mercaba.
     Un mal día, Beeu ahogó su sonrisa y opacó sus ojos. Dejó de ver bello el mundo y entristeció el semblante. Cambió sus modales; ensombreció su alma. Se volvió desobediente. Por las noches lloraba ante el menor pretexto. Su abuela intuyó lo que le sucedía y decidió poner remedio a los males de la muchacha; así que partió un día jurando no regresar hasta traer la solución consigo.
     Y una tarde volvió la anciana. Llegó más encanecida y con las facciones todavía más cansadas. En las manos sostenía un objeto cubierto con una tela blanca. “Toma, xhunca, es mi regalo. Haz con él lo que desees”. Beeu destapó el obsequio y miró lo que contenía: era una jaula con un bonito pájaro de cola larga. Entonces instintivamente abrió la rejilla, y el xhahui que estaba dentro echó a volar.
     Desde entonces a Beeu le regresó la sonrisa. ¡Y cómo no!, si el ave que era su guenda [nahual], guardó su alma cuando cayó prisionera. Por eso la Niña Luna había sido tan melancólica…