Opinión: Nueva torpeza del Gobierno de Oaxaca

Gubidxa Guerrero (mediador), Mariano López Gómez (APJ), Rodrigo
Velásquez (Cordinador de la Sria. de Gobierno en el Istmo) y el Padre
Martín (mediador) el jueves 28/Mar/2013 durante la entrega de la
maquinaria retenida por la APJ a los representantes del Gobierno del Estado.
Gubidxa Guerrero 

Uno de los peores errores que puede cometer un funcionario encargado de vigilar la gobernabilidad es faltar a sus compromisos. La violación a la palabra empeñada durante una negociación, polariza a la contraparte y prepara un escenario violento. En otras palabras: "le echa más leña al fuego". 
     La mayor equivocación que las autoridades han tenido con respecto la Asamblea del Pueblo Juchiteco (APJ) es subestimar su respaldo entre miles de zapotecas decididos. Juchitán es particular. No en vano ha estado marcado por muchos levantamientos armados durante los dos últimos siglos de su historia. El pueblo bronco, que ha permanecido dormido en las últimas décadas, pareciera querer ser despertarlo por el Gobierno mediante una grosera sacudida.
Niños bloqueando el paso de la Policía Estatal.
Juchitán, Martes Santo 26 de marzo de 2013.
     El martes 2 de abril, pretendiendo dificultar la siguiente mesa de diálogo ―programada para hoy miércoles, y cuyos temas a abordar serían la cancelación del proyecto eólico y la devolución del transmisor sustraído a Radio Comunitaria Totopo― se publicaron desplegados en los que, con fotografías amarillistas, se afirmaba que los de la APJ entregaron las unidades "en estado deplorable". Maniobra burda. La mayoría de los doce vehículos que se entregaron a los representantes estatales estaban intactos (especialmente la maquinaria de valor millonario), menos aquellos que se encontraban en la carretera durante el enfrentamiento con las corporaciones policíacas que mandó el Gobierno del Estado de Oaxaca.
Representante del Gob. de Oax. 
     Ese mismo día, como parte de la ofensiva mediática, se hizo efectiva una orden de aprensión contra Mariano López Gómez, integrante de la Comisión Negociadora de la APJ ante la Secretaría de Gobierno del Estado de Oaxaca (Segego).   
     Con lo anterior, la autoridad estatal violó los acuerdos que había rubricado. Específicamente aquellos que estipulaban el no ejercicio de acción penal en contra de los integrantes de la Asamblea del Pueblo Juchiteco.
     Uno de los puntos de la primera minuta, firmada la noche del martes 26 de marzo, dice a la letra: “El Gobierno se compromete a NO INCENTIVAR O PROMOVER ACCIÓN PENAL en contra de los integrantes de la Asamblea del Pueblo Juchiteco y la Asamblea de Pueblos Indígenas del Istmo en Defensa de la Tierra y el Territorio POR LOS HECHOS DERIVADOS DEL DÍA DE HOY 26 DE MARZO DE 2013”. 
     En el acuerdo redactado el 27 de marzo, firmado el jueves 28 a las tres de la tarde, se lee: “El Gobierno del Estado se compromete A GESTIONAR ANTE LAS EMPRESAS, CUYOS VEHÍCULOS FUERON AFECTADOS DESDE EL 25 DE FEBRERO A LA FECHA DE ENTREGA, QUE DESISTAN DE LA ACCIÓN PENAL ―sean del fuero común o del fuero federal― QUE PUDIERAN PROMOVER en contra de los integrantes de la Asamblea del Pueblo Juchiteco POR LAS AFECTACIONES A LOS MISMOS, DESDE EL 25 DE FEBRERO DE 2013. Previa inspección de los vehículos, EL GOBIERNO SE COMPROMETE A CONSEGUIR EL DESISTIMIENTO DE LA ACCIÓN PENAL EN CONTRA DE LOS INTEGRANTES DE LA ASAMBLEA DEL PUEBLO JUCHITECO”.
Mariano López Gómez y un médico del Comité Melendre
durante la entrega de la policía retenida a los represen-
tantes del Gobierno de Oaxaca.
     Todavía el viernes, el Gobierno del Estado de Oaxaca se comprometió “a entablar comunicación ante las autoridades correspondientes, para que contribuyan a distender el conflicto, ABSTENIÉNDOSE DE REALIZAR OPERATIVOS EN LA ZONA. […] y a concertar una reunión entre una Comisión de la Asamblea del Pueblo Juchiteco y el Fiscal, así como el Subprocurador Regional de Justicia en el Istmo de Tehuantepec, PARA DARLE SEGUIMIENTO AL COMPROMISO GUBERNAMENTAL, informando para el caso, a la Comisión de la Asamblea, el sábado 30 de marzo de 2013”.
    Como queda de manifiesto con la detención de Mariano López Gómez, firmante de las tres minutas como parte de la Comisión Negociadora de la APJ, las autoridades vuelven a apostarle a la confrontación.
     Qué irónico: el Gobierno del Estado de Oaxaca detuvo a una de las personas más conciliadoras de la Asamblea del Pueblo Juchiteco. Mariano fue pieza clave en la liberación de Liliana Sánchez Sánchez, mujer policía detenida como consecuencia de los hechos violentos del Martes Santo 26 de marzo, y le pagaron con cárcel. Indudablemente es una grave equivocación del Gobierno. Está golpeando el avispero. Las consecuencias podrían ser fatales…

Minuta del Martes Santo 26 de marzo de 2013.
Minuta del Miércoles Santo 27 (firmada 28) de marzo.
Tercera minuta. Viernes Santo 29 de marzo de 2013.





A continuación se presentan los vehículos que fueron fotografíados como parte de la revisión que efectuó el Gobierno del Estado de Oaxaca, la Asamblea del Pueblo Juchiteco y los mediadores del conflicto. Como logra apreciarse, sólo un vehículo presentó pérdida total, debido al intento de desalojo por parte de las corporaciones policíacas el Martes 26 de marzo. De no haber sido por eso, todos los vehículos se habrían entregado sin averías. Imágenes exclusivas.- Comité Melendre.





 








Opinión: División en la COCEI


Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el miércoles 3/Abr/2013]

La denominada Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI) amaga con dividirse. Las noticias que hablan de desmembración entre sus “corrientes” (como denominan a los liderazgos unipersonales y antidemocráticos) alarman a muchas personas que simpatizan con estos grupos que dicen ser de izquierda.
     ¿La razón? Parece existir un desacuerdo al más alto nivel en torno al candidato o candidata que ha de representarlos frente al intento del Partido Revolucionario Institucional (PRI) por conservar la presidencia municipal de Juchitán.
     Lo cierto es que el asunto no parece ser de ideales ni de principios, sino de intereses. Por lo que puede deducir cualquier observador medianamente enterado, parece no haber consenso sobre cómo repartirse el jugoso presupuesto, ni de qué espacios ocupará cada liderazgo o grupo. 
     Lo que hoy acontece en las filas coceístas semeja la disputa entre piratas por la repartición del botín obtenido, con la diferencia de que aquí todavía no hay algo qué repartir. Muchos dirigentes dan por hecho la derrota del PRI en Juchitán y quieren una tajada grande del pastel. 
     Lo malo es que, entretanto, el tricolor está buscando consensos en su interior para llegar con un abanderado fuerte que prorrogue el mandato que los juchitecos dieron a Daniel Gurrión Matías. En este último escenario algunos personajes se quedarían con las manos vacías, o apenas con un porcentaje minúsculos de las posiciones y el presupuesto.
     El tiempo corre y los acuerdos se hacen necesarios. Mantengo mi pronóstico de que la COCEI unida, fácilmente recuperará la presidencia municipal de Juchitán en los meses próximos. Sobre todo después del desempeño de la presente administración, que dejó crecer problemas a grados inimaginables. Sin embargo, si un sector lleva el encono al punto de provocar un importante cisma, ningún pronóstico será válido y sucederá lo que ha pasado últimamente: una derrota segura.
     La pregunta de rigor es: ¿quién o quiénes están maniobrando para “reventar” la designación de un candidato(a) de unidad en la COCEI? ¿A qué intereses sirven? La historia parece repetirse: un movimiento fuerte, con miles de militantes, derrotado por la voracidad de sus líderes, incapaces de llegar a un elemental compromiso.

Opinión: ¿Y los precandidatos?

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el martes 2/Abr/2013]

Dos relojes parecen medir el tiempo en el Istmo de Tehuantepec. Uno social-político; otro politiquero. Mientras la ciudadanía se enfrenta a problemas cruciales que se resumen en la palabra ingobernabilidad, los políticos hacen como que miran para otro lado.
     En la visión de las personas que cotidianamente se enfrentan a conflictos varios, la angustia es la constante. En la mirada de los personajes que en las próximas elecciones buscarán el sufragio ciudadano, la sonrisa y los saludos es lo que importa.
     Ningún precandidato se ha pronunciado sobre temas sensibles, dando a entender que no les interesan. Para ser sincero, me parece que los aspirantes a diputaciones locales y presidencias municipales sí han meditado acerca de la solución de problemas trascendentales, pero se abstienen de pronunciarse por un sentido malentendido de la prudencia.
     La prudencia política obliga a conducirse con cuidado, evitando que las cosas se desborden. La omisión simple es la indiferencia tonta; la pura y burda desobligación.
     Un político desobligado será un mal funcionario. Un candidato apático será un mal representante. Así de sencillo.
     ¿Qué piensan sus excelencias de la falta de agua en Tehuantepec? ¿Qué soluciones proponen al riesgoso conflicto eólico en Juchitán? ¿Qué plantean para incentivar la economía en Salina Cruz?
     Nadie parece querer hablar de lo que realmente importa por la equivocada idea de que eso restará votos. Ya lo dijo Bismark antes: “el estadista piensa en las próximas generaciones; el político en la próxima elección”.
     Ojalá quienes desean ser favorecidos por el sufragio de los paisanos para la próxima legislatura local, hagan propuestas concretas de la manera en que deben normarse los proyectos eólicos, pues no es adecuado que se merque con los bienes de los pueblos como si se tratara de refrescos; no es justo que se les despoje sin más razón que las utilidades. Sería magnífico que aquellos que quieren ser alcaldes digan cómo enfrentarán a los cacicazgos políticos locales o el continuo chantaje al que son sometidos las autoridades municipales. 
     Es hora de decir las cosas sin tapujos pero con responsabilidad. Nada de hacernos los desentendidos. 

La guerra de Guiengola

Plaza de Guiengola. Fotografía.- Sara Rojas

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el domingo 31/Mar/2013]

Así como los guerreros de Cosijopi I llegaron del Valle para luchar por la dominación del Istmo de Tehuantepec y asentarse en su territorio, otro grupo en pleno poderío hizo lo propio. Los aztecas, también conocidos como mexicas o tenochcas, encabezaron la Triple Alianza, confederación de ciudades de lengua nahuatl, integrada por Tenochtitlan, Texcoco y Tlacopan. Desde la cuenca de México, arribaron decenas de miles de soldados, para competir por la hegemonía en la planicie costera y por el control de sus recursos naturales, así como de su situación estratégica. Esto sucedió durante el reinado del hijo de Cosijopi I, llamado Cosijoeza. 
     El detonante fue el ataque a unos comerciantes. Varios pochtecas (término de origen náhuatl utilizado para definir a los comerciantes aztecas) fueron agredidos y asesinados supuestamente por zapotecas. Si bien ese pudo ser el pretexto perfecto, lo cierto es que los hilos que mueven la historia obedecen a causas más complejas. En este caso, la Triple Alianza, era una potencia que basaba el desarrollo de su sociedad en la conquista, tal como lo deja ver el siguiente canto: “Con nuestras flechas/ con nuestros escudos/ está existiendo la ciudad/ ¡México-Tenochtitlan subsiste!”. Paulatinamente habían guerreado y sometido a diversos reinos y señoríos, desde lo que hoy es Querétaro, hasta la Mixteca y el Valle de lo que hoy es el Estado de Oaxaca. 
     La conquista y posesión de Tehuantepec se enmarcaba en una lógica sencilla de extender su poderío y de avanzar inexorablemente para el dominio del Soconusco y Guatemala. El pequeño reino de Tehuantepec estorbaba a estos propósitos y habría que someterlo. Los comerciantes que fueron ejecutados por los guerreros de Cosijoeza, muy probablemente asumieron posturas provocadoras para obligar a los zapotecas a la agresión, tal como suele suceder en casi todos los contextos donde se desea detonar un conflicto. El caso es que para finales del siglo XVI (de 1490-1500) se hizo inevitable el enfrentamiento. 
     Pocos osaban resistir el embate de los guerreros mexicas, pero nuestros abuelos eran fuertes y dignos herederos de una tradición milenaria. Cuando el último grupo migrante ―los aztecas― llegó al altiplano central, la nación zapoteca tenía más de dos mil años de haber construido su primer centro ceremonial. Al momento de la fundación de Tenochtitlan, los zapotecas teníamos más de cinco siglos de haber abandonado Dani Beedxe’(Monte Alban). Así pues; si bien los mexicas eran la nueva potencia política y militar, nuestros abuelos poseían una antigüedad y nobleza envidiables. Sin embargo, el reino de Tehuantepec era pequeño y recién fundando. Habían pasado menos de cien años desde que los guerreros comandados por Cosijopi I sometieron y repoblaron estas tierras. Existían menos de veinte asentamientos binnizá y esta era la prueba de fuego. 
     Entonces pocos creyeron que Cosijoeza lograría enfrentar óptimamente la agresión de las huestes mexicas, pero él ideó o aprobó una estrategia hábil: emplazó a miles de hombres y mujeres en una montaña conocida como Dani Guiengola (‘Montaña de la Piedra Grande’), que de por sí contaba con un pequeño centro ceremonial, cavernas y una situación estratégica envidiable, pues se erigía al lado del gran Río Tehuantepec, paso obligado de las caravanas de comerciantes, guerreros o viajeros. Reforzó el lugar con miles de edificaciones que sirvieron como trincheras, casas y centros de almacenamiento de víveres. La preparó de tal modo que soportara un cerco prolongado. 
     Cuentan los cronistas, que los tenochcas sitiaron durante seis meses al rey Cosijoeza, sin lograr someterlo por la fuerza, ni por hambre. En tres ocasiones arribaron a la planicie costera ejércitos numerosísimos que arrasaron con las poblaciones zapotecas ya deshabitadas. Y ni esto logró intimidarlo. Ante la imposibilidad de rendir a los binnizá, Auitzotl (otras fuentes consideran que Moctezuma) solicitó la paz, y entre los dos reinos se acordó el matrimonio de Cosijoeza con la princesa Quetzalcóatl (erróneamente conocida como Coyolicatzin), para sellar el pacto y un acuerdo que posibilitara el paso de los guerreros mexicas por la planicie costera del Istmo hacia el Soconusco.
     La guerra de Guiengola se convirtió en el acontecimiento que consolidó la presencia zapoteca en estas tierras. Si nuestros abuelos hubieran sido derrotados, el exterminio o la expulsión a los Valles Centrales (de donde habían llegado una generación atrás), era segura. Este conflicto bélico significó, asimismo, el aumento del prestigio de los pobladores de la llanura istmeña. El pequeño reino de Dani Guiebeedxe’ (‘Cerro de la piedra del jaguar’) o Guidxiziidi (‘Ciudad de la sal’), Tehuantepec, pasó a ser desde entonces más respetado.
     Este acontecimiento quedó asentado en la memoria colectiva de nuestra etnia, y durante siglos se siguió recordando; tanto así, que uno de los argumentos que dieron cuatro siglos después, Crisóforo Rivera Cabrera (Diputado tehuantepecano) y José F. Gómez hijo (Diputado juchiteco), ante el Congreso Constituyente de 1917 para solicitar la creación del Estado del Istmo de Tehuantepec, fue que desde tiempos prehispánicos esta región había sido celosa de su independencia. 
     Toca a nosotros saber honrar la memoria de los valientes que combatieron y vencieron en la fortaleza de Guiengola, para que sus descendientes ―los habitantes de todos los pueblos zapotecas―, continuásemos viviendo en estas tierras. Nos corresponde intentar ser dignos herederos del rey Cosijoeza y de los grandes personajes que nos han antecedido; de los hombres y mujeres de la estirpe sagrada de los binnigula’sa’.

Opinión: Servicio a los otros

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el lunes 1/Abr/2013]

La Semana Santa ha confluido. Este año han acontecido varios fenómenos políticos en el mundo, de los cuales la elección del primer Papa latinoamericano es el más importante.
     Desde que el mundo lo conoció, todos quisimos hurgar en sus antecedentes: ¿cómo vive?, ¿a qué congregación pertenece?, ¿cuáles fueron sus principales hechos como Obispo?
     Si algo mostró Jorge Mario Bergoglio fue el espíritu de servicio. Desde Argentina el Cardenal Bergoglio quiso ser un ejemplo para los feligreses, y en Roma ha afianzado esa intención.
     Jefes de Estado, obispos y sacerdotes de todo el mundo se sorprenden por los gestos que sirven de guía a los demás. “Si el Papa lo hace, los demás deben imitarlo”, dice el común.
     Así pues, si el Papa lava y besa los pies de internos de un penal, nada es indigno. La Iglesia debe ir a la periferia, predicar el Evangelio entre quienes más necesitan la palabra de Dios y el ejemplo de Jesús.
     No cabe duda que el Papa Francisco es lo que la Iglesia Católica necesita: un apóstol puesto al lado del débil y de los pobres.
     Tal vez, con su ejemplo, mandatarios de todo el mundo busquen congraciarse con el sector más grande del planeta y el más desfavorecido: los explotados.
     Ojalá, independientemente de las creencias de cada uno, todos nos sumemos a este movimiento de aproximación a nuestros hermanos. Ojalá Francisco no sólo sea el primer Vicario de Cristo de origen jesuita, sino el primero de una larga cadena de Obispos que retomen el Evangelio al pie de la letra.
     La humanidad necesita que la religión no sólo sea fe, sino acción benemérita. El mundo requiere de ejemplos vivos de personas que no teman practicar el servicio a los otros.
     Ser cristiano no será únicamente creer en el Salvador, sino en seguir su ejemplo ayudando a los enfermos, a los necesitados, a los pecadores... Es posible.