La Rebelión de Tehuantepec de 1660

Imagen tomada de poderesdelaiguana.blogspot.com
Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario el sábado 23/Mar/2013]

Si bien nuestros ancestros habían logrado mantenerse independientes de los mexicas, que encabezaban la Triple Alianza; cuando llegaron los castellanos casi nadie pudo quedar fuera de su administración. Con la dominación española, los zapotecas perdimos nuestra religión, muchos de nuestros conocimientos ―astronómicos, arquitectónicos, médicos―; también desapareció nuestra añorada autonomía, y dejaron de utilizarse oficialmente nuestros dos sistemas calendáricos.

Aproximadamente el noventa por ciento de la población binnizá pereció a causa de las epidemias. La capital del antiguo reino, la gloriosa ciudad de Tehuantepec, pasó de veinte mil a casi dos mil habitantes. Lo mismo sucedió a otras etnias del continente. Y pese a eso, después del primer siglo de presencia castellana, los poblados nuestros permanecieron. La realeza se convirtió en cacicazgo (en el sentido legal del término, que implicaba una serie de privilegios a la nobleza indígena). Y los descendientes de Cosijoeza y Cosjopi II se fueron perdiendo entre las generaciones siguientes.

A mediados del siglo XVII, las exigencias de los Alcaldes Mayores (gobernantes españoles encargados de administrar ciertas jurisdicciones y de recaudar los tributos entre los pueblos indios) eran cuantiosas. Sus abusos iban más allá de lo que la normatividad virreinal permitía. El Lunes Santo 22 de Marzo de 1660, Juan de Avellán, Alcalde Mayor de Tehuantepec, azotó terriblemente al Alcalde del pueblo de Mixtequilla, y fue tan fuerte el castigo que éste acabó muerto. Fue el último de los abusos que los pueblos zapotecas permitieron a Juan de Avellán, porque de inmediato comenzó lo que pasaría a la historia como la Rebelión de Tehuantepec de 1660. 

Al barrio de Santa María Reu llegaron contingentes de Mixtequilla, y en unión de los vecinos encabezaron el asalto a la plaza durante el cual ejecutaron al Alcalde Mayor, a su esclavo negro y a varios españoles. Los hechos violentos duraron poco tiempo. Comenzaron poco después de las once de la mañana, y terminaron antes de que acabase el día. En la noche, toda la ciudad estaba bajo dominio rebelde. Los insurrectos enviaron emisarios a regiones apartadas. Se dice que incluso se atrevieron a nombrar como rey a un descendiente de los antiguos monarcas zapotecas. Este levantamiento fue encabezado por varios personajes destacados como Lázaro Mis, Diego Juárez, Alonso Jiménez, Marcos Figueroa, Lucía María, Francisca Cecilia; pero de todos, el líder indiscutible fue Gerónimo Flores, quien durante todo el proceso mantuvo una posición inamovible de no negociación con respecto a las autoridades españolas.
“En tiempo de cinco horas, poco más o menos, hicieron, obraron y dispusieron lo que parece imposible en fuerzas humanas como se vio continuamente en el incendio infernal que aplicaron, belicosos; prevenir los puestos y atajar los caminos y pasos prevenidos; matar, herir y defender con valor; robar las Casas Reales de copiosas alhajas y joyas, diligentes; despojar la Sala de Armas de los mosquetes y banderas, atrevidos; fortalecerse armados y hacer cuerpo de guardia, como dueños de su casa; elegir Gobernador, Alcaldes, Regidores y Oficiales, como políticos; despachar a los pueblos, conspirando la tierra como ambiciosos; alentar con su ejemplo y cartas las jurisdicciones dilatadas y ajenas, como astutos; ir a quebrantar la inmunidad del templo, como sacrílegos; arrojar los muertos al campo o al fuego, como tiranos; formar cabildos y juntas para matar a los españoles y sacarlos de la iglesia, como únicos; aclamar Rey, como traidores y desacotados”, escribió don Christóbal Mando de Contreras en 1661, quien llegó a ocupar la Alcaldía Mayor. 
Los pronunciados escribieron al Virrey de Nueva España. Éste respondió que no podía hacer justicia hasta que no permitieran una nueva administración que los gobernase. Hábilmente los rebeldes declararon que no desconocían al sistema virreinal, ni a la Iglesia, pero que se habían levantado con plena razón. 

Lo que entonces parecía imposible en los vastos dominios españoles, fue conseguido por los hombres y mujeres de la nación zapoteca, y en una de las regiones más estratégicas: en la planicie costera del Istmo de Tehuantepec. Cabe destacar que a los rebeldes binnizá se sumaron en pocas horas poblaciones lejanas y de lenguas distintas como Tequisistlán (chontales) y San Dionisio del Mar (huaves). Un año duró la autonomía político-militar en el antiguo reino de Tehuantepec (de marzo de 1660 a mayo de 1661).

El movimiento fue brutalmente aplacado por los soldados de la Corona con ayuda de la Iglesia, siendo la traición el último recurso que los españoles emplearon, pues fue así como efectuaron la captura en Tequisistlán del cabildo electo popularmente durante los días de la rebelión. La promesa de respetar las vidas y realizar un juicio justo a los cabecillas de la insurrección se tiró a la basura, cambiándola por sentencias como la horca, los azotes o la mutilación. 

Sin embargo, el mes de marzo de 1660 debe recordarse como el mes en que se recuperó el honor de nuestro pueblo. Cada Semana Santa, nos debe servir no sólo para reflexionar lo concerniente a la fe, sino para rememorar estos hechos gloriosos, rindiendo el honor merecido a nuestros valientes antepasados.

Opinión: Dos focos rojos en Juchitán

Fotografía tomada de Internet

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario el viernes 22/Mar/2013]  

Mientras los principales actores políticos se empeñan en ganar la notoriedad que no tienen, la vida sigue su curso. Hay en el Estado de Oaxaca varios focos rojos, algunos de los cuales se encuentra en el Istmo de Tehuantepec: el problema limítrofe con Chiapas y los contratos con empresas eólicas.

     Nadie puede negar que el conflicto por los aerogeneradores es uno de los principales. San Dionisio del Mar, la Col. Álvaro Obregón, y ahora el núcleo urbano de Juchitán están inmersos en sendas movilizaciones de oposición a la instalación de grandes torres generadoras de electricidad.
     Solamente el referido municipio presenta dos importantes focos rojos que deben atenderse puntualmente antes de que desborden: me refiero a la manifestación que hacen vecinos de la zona sur, en el camino que conduce a Playa San Vicente, y el movimiento de los campesinos y pescadores de Guixhi ro’. 
     Apenas ayer se publicó en los principales diarios regionales el anuncio de que no habrá elecciones en San Dionisio del Mar ni en Álvaro Obregón. Por como van las cosas, es probable que tampoco se den condiciones en la Séptima Sección de Juchitán. 
     Mientras eso sucede, los principales actores políticos prefieren mirar hacia otro lado. Nadie ha dicho una palabra sobre el tema más relevante en la agenda estatal. Nadie parece comprometerse con una declaración de apoyo o de rechazo hacia las personas que se están movilizando en las poblaciones referidas.
     Lo que está en juego es un proyecto multimillonario que involucra a políticos de todos los colores. Por ello sería pertinente que los precandidatos del PRI y del PAN-PRD dieran su opinión al respecto, ya que es importante que la ciudadanía conozca cuál va ser la alternativa que ofrecerán en caso de llegar a las alcaldías.
     Las campañas electorales comenzarán oficialmente en pocas semanas. Las negociaciones y acuerdos están a todo lo que da. Sin embargo, los focos rojos que he mencionado pueden modificar sustancialmente el juego político, porque las manifestaciones podrían radicalizarse en semanas subsecuentes. 
     Más vale atender y resolver los conflictos presentes, de manera clara y directa, que ser sorprendidos en el futuro. Los pueblos están cansados de las maniobras de siempre, que buscan minimizar los problemas o simplemente posponerlos. No debe subestimarse el hastío de la gente. Soluciones es lo que quieren.

Opinión: No es lo mismo manifestación que bloqueo

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 21/Mar/2013]

El martes 19 de marzo al menos siete medios impresos en la capital del Estado reseñaron la actividad realizada por algunos jóvenes para promover la Campaña de Concientización Ciudadana "No a los bloqueos". Durante el programa televisivo “Primero Noticias”, que conduce Carlos Loret de Mola, apareció por algunos segundos un señor portando el cartel oficial de dicha Campaña, que tiene escrito en la parte inferior el siguiente lema: "Toda forma de lucha o de protesta que perjudique directamente al pueblo es ilegítima".
     El martes, también, mototaxistas pertenecientes al grupo de la Regidora de Saneamiento e Imagen Urbana Gloria Sánchez (hermana del ex Senador y ex candidato a la gubernatura de Oaxaca Héctor Sánchez) bloquearon calles céntricas de la ciudad de Juchitán, así como la carretera federal, a la altura del "Canal 33", para exigir la condonación del pago de licencias y tenencia de sus vehículos (tal vez la señora Sánchez pensó que con el cierre vial se mejoraba la imagen de Guidxiguié’).
     Mientras tanto algunos periodistas hablaron de la oposición "a las manifestaciones" que va sintiéndose en la ciudadanía. Por ello es importante hacer la siguiente precisión: el derecho a la manifestación está consagrado en la Constitución, y no sólo es legal sino legítimo. Los bloqueos carreteros y de vialidades no sólo son ilegales sino también ilegítimos. 
     No nos confundamos. Las personas que se apuestan en los principales caminos para exigir alguna demanda (generalmente de carácter burdo), no sólo cometen un delito, sino que perjudican principalmente a las personas humildes, cometiendo un acto inconsciente.
     Quienes se oponen a los bloqueos, no necesariamente se oponen al derecho a la libre manifestación. De hecho, al organizarse para exigir un alto a los bloqueos están ejerciendo el derecho de manifestar una inconformidad, únicamente que están haciéndolo sin afectar los derechos de terceros, especialmente el de circular libremente por las calles y caminos de la región.
     Si queremos salir del hoyo en que nos han metido toda clase de políticos (porque, recuerden, “a río revuelto, ganancia de pescadores”) debemos aprender a distinguir estas sutilezas, pues también el terrorista que detona una bomba en una escuela o en una oficina pública está “manifestándose”, pero obviamente lo está haciendo de una manera despiadada e ilegal.
     Ejerzamos nuestros derechos, estén o no reconocidos. Pero hagámoslo con responsabilidad. Pensemos en el prójimo; en las paisanas que cargan pesados canastos en medio de la carretera cuando “les toca” algún  bloqueo. Tomemos consciencia de la grave afectación que se provoca a la gente humilde cuando se malentiende el derecho a la manifestación. Busquemos alternativas. 

Opinión: Manotazos

Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 20/Mar/2013]

Cada cual a su modo, los diferentes actores políticos están haciéndose notar. A diferencia de los tiempos del líder vitalicio de la Confederación de Trabajadores de México, Fidel Velázquez, ahora la consigna parece ser: el que se mueve sí sale en la foto.
     Son tiempos electorales. Y aunque todavía quedan poco más de nueve meses de gobierno (es decir, un cuarto del período administrativo) los alcaldes y regidores ya no piensan en servir a sus conciudadanos sino en apoyar a su delfín o en intentar postularse ellos mismos para algún cargo de elección popular.
     Algunos presidentes municipales quieren ser, a como dé lugar, diputados locales. Ciertos regidores pretenden convertirse en alcaldes y algunos arribistas, que nada bueno han hecho por sus comunidades, se mueven para ver qué les toca.
     Los amarres al más alto nivel están a todo lo que dan. Pero en el mundo cotidiano, en la vida diaria de los miles de istmeños que padecen los malos gobiernos, parece que nada cambia.
     Desde el interior de los partidos políticos surgen voces que claman por la democratización en la designación de candidatos. Los priístas, sobre todo, no quieren quedarse de brazos cruzados mirando cómo les imponen abanderados nada competitivos  mientras algunos buenos cuadros son ignorados (¿habrá algún pacto para lanzar aspirantes perdedores?).
     En Tehuantepec parece haberse consumado una imposición que seguirá dando de qué hablar. En Ixtaltepec ocurre un caso similar, con el riesgo de la desbandada. Pero Juchitán no se queda atrás. Teniendo buenos prospectos como el doctor Jorge Florentino López o Mario López, el PRI continúa en una indefinición que muy probablemente haga que pierdan la presidencia, hoy en manos de Daniel Gurrión Matías.
     ¿Y en la alianza PAN-PRD? Sucede otro tanto. Algunas autoridades que tuvieron aciertos en ésta o en pasadas administraciones, pretenden dar “continuidad” impulsando a sus allegados, lo que tampoco ha sido del agrado de la militancia, que exige transparencia en la asignación de las candidaturas.
     Personalmente considero que mientras los partidos políticos no abran la participación a los ciudadanos no afiliados, o no identificados plenamente con determinado color, la ciudadanización de la política será poco menos que imposible. 
     En el Distrito Federal el PRD le apostó a la candidatura de un personaje que ni siquiera es su militante: Miguel Ángel Mancera. Arrasó. En el Istmo de Tehuantepec casi todos quieren dar manotazos sobre la mesa mediante declaraciones amenazantes o cierres carreteros. Hay, sin embargo, algunas honrosas excepciones que constituyen la esperanza de los dos grandes bloques antagónicos: PRI y la alianza PAN-PRD. La pregunta es: ¿los dejarán competir?  

Opinión: Transparencia en las candidaturas

Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 19/Mar/2013]

Más de ochenta años gobernó ininterrumpidamente el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el Estado de Oaxaca. Ocho décadas en las que hubo de todo: algunas buenas administraciones y ciertos municipios manejados sin escrúpulos. 
     Al final, la balanza terminó por inclinarse entre quienes se oponían a los regímenes priístas, de tal manera que acabó perdiendo el bastión que había constituido la Entidad.
     La alianza que suscribieran los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) minó el cacicazgo tricolor en el sureste mexicano. Guerrero, Chiapas, Oaxaca y, recientemente, Tabasco terminaron siendo ganados por la oposición.
     Sin embargo, parece no haberse extraído ninguna lección de las derrotas. Contrario al PRI nacional, que al perder Los Pinos hace doce años buscó modificar la estrategia de cara a los nuevos comicios impulsando nuevos cuadros (aunque muchas veces cobijados por viejos dinosaurios), en el Estado de Oaxaca los dirigentes estatales del tricolor no parecen querer cambiar.
     Confiados en los “pactos” con la cúpula aliancista PAN-PRD, los dirigentes se enfrascan en turbias negociaciones por las que se están viendo obligados a ceder candidaturas clave, a cambio de que en municipios específicos se adopten contrincantes menores. Es decir, algunos líderes están apostando a mandar gallos perdedores en ciertas demarcaciones, con tal de que la contraparte haga lo propio en otras.
     Esto es un secreto a voces que se ha dejado ver en bastiones de la izquierda; lugares donde muchos militantes priístas cuentan con alguna esperanza de derrotar a los grupos locales, pero que no se ven respaldados por las autoridades partidistas estatales.
     Tal es el caso de Asunción Ixtaltepec, importante municipio istmeño que se ha caracterizado por las apabullantes victorias de Carol Antonio Altamirano y los suyos, quienes siguiendo una estrategia sencilla, van obteniendo con paso firme posiciones clave favorecidos por el voto popular. 
     En dicho municipio, tierra de Jesús Chu Rasgado, muchos militantes priístas ven con preocupación que sea su mismo partido quien los boicotee. Temen ―según afirmaron a quien esto escribe― que la dirigencia estatal “meta las manos” en la designación de los abanderados sin respetar el voto de la militancia.
     “Nos lo han hecho otras veces”, me decía un dirigente municipal priísta, “y nosotros hemos respetado las decisiones del partido. Pero en estos tiempos Ixtaltepec requiere que el PRI lance a sus mejores hombres para tratar de recuperar el Ayuntamiento. Si la dirigencia allá en Oaxaca apoya al candidato o candidata que respalde la militancia, tenemos posibilidades de dar la pelea. Pero si nos imponen a un fulano sin arraigo, no hay ninguna esperanza”.
     Por el momento, quien comentó lo anterior, prefiere que no se revele su nombre, pero las voces que se escuchan en Ixtaltepec, en cuanto a la contienda por la alcaldía, se oyen también en otras zonas, referente a las candidaturas para la diputación local.
  Si el partido más antiguo de México quiere recuperar Oaxaca, debe renovarse, cosa que debe empezar respetando a sus militantes…

Un zanate azul


Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el domingo 17/Mar/2013]

Para Dionisio Hernández Ramos, poeta zoque originario de Zanatepec. Mi padrino.

“Mira aquel pájaro negro”, le dijo la señora al niño. “Parece un cuervo”, agregó un señor. “Se llaman zanates”, completó alguien más.
     A la señora Federica, recién llegada de Sonora, le había impresionado el tamaño del pájaro con potente trinar. Por eso quería que su hijo Jaime lo viera y escuchara.
     En eso se acercó un señor moreno, curtido por el fuerte sol, que dirigiéndose al niño le preguntó: “¿De qué color ves al ave? Dime, ¿de qué tonalidad? Míralo con detenimiento…”.
     El chamaco se quedó viendo fijamente al pájaro que seguía trinando fuertemente, alzando el pico y esponjándose de vez en cuando.
     “¡Es azul!”, gritó Jaime. “Mamá, papá, ¡no es un pájaro negro, sino azul!”. Entonces el señor que había formulado la pregunta se sonrió, pues el pequeño había logrado percibir el verdadero matiz del ave. 
     “Muchas personas piensan que todos los zanates son negros, pero están equivocados. Existen pájaros de esta especie de una coloración azul, que no deja lugar a dudas. Es que, ¿saben?, entre estos animales, así como entre los seres humanos, existen sus diferencias. No se trata de las desigualdades que tenemos nosotros, entre quienes tienen y quienes nada poseen. Más bien es una distinción que se da de acuerdo al lugar que se ocupara en vida.
     En mi pueblo, Zanatepec, se respeta y venera a estas aves, que fueron las responsables de llevar el maíz a nuestros ancestros, pues un zanate lo robó un grano a un dios juguetón para que pudiéramos alimentarnos. También tuvimos un rey llamado Gululush, que fue soberano de todos los zoques hace incontables generaciones, quien nos hizo ver que nuestro destino está ligado al de estos pájaros, de tal manera que donde quiera que estemos debemos mirarlos con aprecio.
     Por ello sé bien que no todos los zanates son iguales. Porque los zoques de mi pueblo reencarnamos en ellos, de tal manera que dependiendo del empeño que hayamos puesto en vida, será la manera en que resurgiremos. Las personas que pasaron los años con relativa indiferencia, no se distinguen del resto. Pero quienes se esforzaron en servir al pueblo y en hacerlo grande, renacen como hermosos zanates azules, que por su forma, color y tamaño, sobresalen de todos los demás.
     El pájaro que escuchan trinar, seguramente fue un gran señor del pueblo. Tal vez sea Gululush reencarnado en ave…”