Cristo en tierra istmeña



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 29/Dic/2012]

“Yo no canto fiado/ yo canto pagado/ porque el 24/ se come pescado”. Así van las rimas que durante estas fechas los niños entonan en las calles de nuestros pueblos y ciudades. Estos versos hacen alusión a la noche en la que se conmemora el nacimiento del Niño Dios, y a lo que en la región istmeña se acostumbra consumir: pescado. 
     De oficio carpintero, Jesús de Nazaret fue también Pescador de hombres, según las Sagradas Escrituras. Puesto que las historias relatadas sobre el Mesías en Tierra Santa hablan de que varios de sus Apóstoles se dedicaban a la pesca, se dice en el Istmo de Tehuantepec que durante la ‘última cena’ los trece individuos degustaron pescado. 
     Existen dos historias. Algunos comentan que, efectivamente, Cristo y sus discípulos se alimentaron de productos de la mar, poco antes de su captura y muerte. Esto sucedió en Palestina. Por esa razón los zapotecas, y personas de grupos vecinos, comemos pescados de la Laguna Superior en Noche Buena.
     Otros relatan, sin embargo, que algunos años antes de que Jesús predicara el Evangelio, caminó por todo el mundo. Recorrió países y reinos por doquier durante casi dos décadas, y por supuesto, visitó el Istmo nuestro. Se dice, inclusive, el lugar exacto donde pernoctó en cierta ocasión: Punta de Agua, a unos metros de Guixhi ro’, o Monte Grande, como se conoce a un asentamiento juchiteco. 
     Despertó el Nazareno una mañana fresca. Caminó varias horas por la orilla de la playa y sintió hambre. Supo que era la hora de probar bocado. Como en aquellos parajes hay poca vegetación, se adentró a la mar y capturó un pez, no con red ni con anzuelo, tampoco con arpón, sino con la mano.
     Admirada estaba la gente de su capacidad para realizar tal hazaña. Entonces Jesús decidió compartir su alimento; pero al intentar matar al pez, sintió una profunda lástima. Él sabía que nada malo hacía al sacrificar un ser para sustentar a otros, pero optó por una solución intermedia: cortó el pez a la mitad. Una parte le sirvió como alimento, a Él y a nuestros paisanos, mientras que la otra fue devuelta al agua (que de inmediato recobró movimiento y se internó a las profundidades de la laguna).
     Para que quedara constancia del portento, Jesús hizo que dicho pez se convirtiera en una nueva especie, al que los zapotecas llamamos Benda gudó Cristu (‘El pez que comió Jesucristo’). De vez en cuando los pescadores binnizá, chontales o huaves, atrapan uno; y cuando alguien pregunta por su extraña forma (parece que le faltara una parte del cuerpo), nuestros abuelos cuentan la historia que ustedes acaban de leer…

Opinión: Fianza por los 14



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 28/Dic/2012]

Ayer jueves, por la tarde, trascendió la noticia de que un par de diputados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) pagó la cantidad de 141 mil 832 pesos, como fianza por los catorce detenidos por los desmanes del primero de diciembre que todavía se encontraban recluidos. Los legisladores que desembolsaron la nada despreciable cantidad son: Roberto López Suárez y José Luis Muñoz.
     Como recordarán los amables lectores, durante la toma de posesión de Enrique Peña Nieto, miles de manifestantes se concentraron a las afueras del Palacio Legislativo de San Lázaro en el Distrito Federal, entre quienes iban decenas de jóvenes que cometieron toda clase de desmanes en la vía pública.
     Entre los vándalos (no encuentro un mejor calificativo) venían infiltrados, sea del PRI o del Gobierno local o Federal. Sin embargo, no todos los que cometieron destrozos lo hicieron por pago de por medio. Hubo bastantes personas que procedieron de esa manera con plena consciencia y como parte de una táctica para desacreditar la toma de posesión del nuevo mandatario ante el mundo.
     Por desgracia, quienes destruyeron ventanas y locales lograron, en su mayoría, darse a la fuga. Tardíamente comenzó una ola de detenciones contra manifestantes pacíficos que se encontraban en las inmediaciones. Fueron encarcelados estudiantes destacados, así como investigadores y amas de casa. 
     Varios elementos policíacos capitalinos declararon no tener una idea clara de cómo actuar ante la desbordante violencia. Algunos dijeron que, de hecho, se les dio la orden de detener indiscriminadamente para que sus superiores pudieran presentar “delincuentes” ante los medios de comunicación. Finalmente, para muchos se hizo evidente que la mayoría de los vándalos se dio a la fuga, y la mayor parte de quienes fueron capturados era inocente.
     Durante los primeros días fueron puestos en libertad un gran número de los detenidos iniciales. Pero catorce seguían encarcelados, por una serie de diligencias que continuaban practicándose. Desde varios medios de izquierda, especialmente del diario La Jornada hubo una feroz embestida en contra de Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, para que moviera los hilos del poder y fueran liberados los inculpados.
     Cabe destacar que al momento de los hechos, Mancera todavía no era mandatario capitalino. Él tomaría posesión cinco días después. Por tanto, formalmente no tuvo que ver, ni pudo dar ninguna orden para proceder contra los jóvenes. Pero contra él se ha dirigido la presión de distintos sectores sociales.
     Al parecer el problema está saliendo del atolladero. Ya no habrá víctimas de la “represión” que sirvan como bandera para promover más movilizaciones. Pero queda una pregunta en el aire: ¿y los verdaderos culpables?

Opinión: Nuevas invasiones




Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves  27/Dic/2012]

Para los conflictos el Istmo de Tehuantepec se pinta solo. Si no son los docentes de la Sección 22, son los taxistas del PRI. Si no son los mototaxistas, son los zorgueros. Si no es Tacho Canasta, es algún líder de la denominada COCEI. 
     El caso es que antes de que se “solucione” algún conflicto (generalmente con un manojo de billetes de por medio) surge otro. Ni bien ha terminado un año caótico para el Estado y la región, cuando un grave problema se cierne sobre nosotros: la invasión de zonas federales.
     El problema de la invasión de predios inició en los setentas, cuando comenzaron a ocuparse ciertas propiedades de algunos terratenientes (y también de personas modestas, por supuesto). Nacieron, entonces, ciertas colonias populares en Juchitán. Poco después se vivió el mismo fenómeno en Tehuantepec, Salina Cruz, Ixtepec, San Blas Atempa, Matías Romero y otras poblaciones istmeñas.
     Hace algunos días volvió a repetirse la historia en zonas amparadas por el derecho de vía; es decir, espacios reservados que nadie puede ocupar sin la anuencia del Gobierno Federal.
     Si el ambulantaje es un asunto de carácter municipal, los bloqueos carreteros de incumbencia estatal, este problema específico concierne exclusivamente al Estado Mexicano. 
     ¿Qué hará la federación para evitar que sean ocupados terrenos que le pertenecen? Y es que el asunto no se trata solamente de ocupar ilegalmente un espacio, sino del riesgo que esto puede significar. Construir viviendas irregulares, a un costado de caminos tan importantes, pone en riesgo la vida de sus moradores. ¿No han pensado en ello los líderes políticos que están azuzando a las personas?
     Las elecciones municipales están en puerta. Cuando los comicios se acercan este tipo de hechos se vuelve más recurrente. La fábrica de votos comienza a funcionar. Ojalá no haya daños que lamentar y que este problema encuentre una solución satisfactoria.
     Todos tenemos derecho a la vivienda, por lo que aventuro una solución improvisada: ¿Y si los humanitarios líderes políticos ceden algunas porciones de sus grandes ranchos a sus seguidores? Así no sólo ganarían un apoyo más resuelto de éstos, sino que aliviarían en alguna medida el problema. ¿Alguno se anima?

Opinión: Venezuela sin Chávez

Hugo Chávez, Presidente de Venezuela.

Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 26/Dic/2012]

Mientras más de mil millones de cristianos conmemoran el nacimiento de Jesús, en el escenario político mundial se vive un momento crucial, pues uno de los personajes más importantes de América Latina se encuentra convaleciente, luego de su cuarta operación quirúrgica en la isla de Cuba.
     Hugo Chávez Frías ha gobernado Venezuela durante los últimos catorce años; tiempo en que procuró implementar reformas políticas en aras de construir lo que él denomina socialismo del siglo XXI. Lo anterior le ha granjeado el apoyo decidido de grandes masas sociales venezolanas, así como la enemistad de poderosos sectores de la burguesía y clase media.
     Pero el asunto no ha sido competencia únicamente de los venezolanos, sino que ha trascendido la esfera sudamericana, ya que la nación de Chávez posee cuantiosas reservas energéticas que han permitido al Gobierno jugar un rol protagónico en la política mundial. Es así como vemos al Comandante reuniéndose con el Presidente de la República Islámica de Irán o de la República de Cuba. Reiteradamente escuchamos sus declaraciones de apoyo o repudio a un lejano régimen, o sus airadas críticas al “imperialismo norteamericano”.
     Más allá de la posición que cada uno pueda tener con respecto este líder, forzoso es reconocer su importancia en la llamada integración latinoamericana y del tercer mundo. El Alba, el Mercosur, la OPEP, son organismos internacionales en los que el Gobierno venezolano ha desempeñado un rol especial.
     Se ha especulado mucho acerca de la salud del mandatario, que el próximo 10 de enero deberá tomar posesión como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, ya que así lo mandó el pueblo en los comicios del 7 de octubre pasado. Sin embargo, pocos confían en que pueda seguir al frente del Gobierno…
     ¿Qué será de Venezuela sin Hugo Chávez?, se preguntan algunos; y en el cuestionamiento va implícito el reconocimiento de que el régimen venezolano ha sido personalista. ¿Qué será del mundo sin Chávez?, se preguntan otros; y es aquí donde se percibe la verdadera trascendencia del mandatario.
     Sin Hugo Chávez pueden ocurrir dos cosas: que el sucesor esté a su izquierda o a su derecha. En cualquiera de los dos casos habrá un desequilibrio de las relaciones internas venezolanas, así como de la geopolítica; pues más allá del discurso populista y radical del mandatario, éste había logrado mantenerse en ciertos márgenes de lo políticamente correcto. Sin su presencia, tal vez comience el fin del edificio chavista, o su radicalización… 
     Mientras tanto, los cubanos, bolivianos, hondureños y haitianos, se ven preocupados. Saben que la ausencia de su principal aliado sería de una gravedad insospechada.

Opinión: Gato por liebre en Oaxaca

Desalojo de niños y mujeres triquis
en la madrugada de este domingo


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 24/Dic/2012]

Antenoche se vivió un desalojo en la ciudad de Oaxaca. Decenas de policías ocuparon el Centro Histórico para sacar por la fuerza a mujeres y niños triquis que se manifestaban de forma pacífica. El hecho obedece, aparentemente, al clamor popular en contra de los bloqueos. Pero en realidad no es más que una tomadura de pelo por parte del Gobierno del Estado, ya que estas personas no estaban bloqueando ninguna vialidad, sino más bien daban testimonio físico del rezago que se vive en la Entidad y de la desatención por las mismas autoridades estatales.
     Hace algunos meses explicaba en esta columna que existen dos tipos de bloqueos y dos clases de bloqueadores: “Los [primeros], que resultan comprensibles, mas no justificables, y [los segundos], aquellos que no tienen ningún tipo de excusa ni merecen la mínima consideración. Ni todos los que han llegado a utilizar el bloqueo como medida de presión son unos inconscientes, ni todos los que evitan bloquear son ciudadanos ejemplares. 
     Desafortunadamente la opinión pública tiende a simplificar a niveles absurdos los problemas más inmediatos. De esta manera metemos en un mismo saco a las organizaciones sociales burladas por funcionados gubernamentales incompetentes, y a los líderes sin escrúpulos que tienen a la sociedad en jaque y a los gobernantes a su merced. LOS PRIMEROS NECESITAN ATENCIÓN URGENTE Y UN TRATO MÁS SENSIBLE, ASÍ COMO SOLUCIONES PUNTUALES; los segundos todo el peso de la fuerza pública.
     Al ser dos tipos elementales de bloqueadores, DEBERÍAN EXISTIR DOS MANERAS DE RESOLVER LOS PROBLEMAS. Paradójicamente los grupos que bloquean como medida verdaderamente desesperada son muy pocos, mientras que quienes lo hacen como ‘modus vivendi’ son inmensos. Los primeros están focalizados y son grupos que generalmente desconocen cómo funcionan los hilos del poder. Los segundos son muy mañosos y comúnmente están dirigidos por personas cercanas a las oficinas públicas.
     EXISTE EL RIESGO DE QUE ANTE EL CLAMOR POPULAR POR DETENER LOS BLOQUEOS, EL GOBIERNO OPTE POR EL CAMINO FÁCIL: APLICAR LA LEY DE FORMA SELECTIVA ÚNICAMENTE A LOS GRUPOS DESESPERADOS QUE LO HACEN POR LA MISMA DESATENCIÓN ADMINISTRATIVA. En este caso el Gobierno podría presentarse ante la opinión pública como garante de los derechos ciudadanos, cuando en realidad estaría pactando con mafias poderosas como la Sección 22 del SNTE, los grupúsculos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la llamada Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI)”.
     Los acontecimientos del domingo en la madrugada confirmaron las sospechas de la simplicidad gobiernista, que mañosamente interpretó el reclamo social, desalojando a mujeres y niños.
     Yo le preguntaría al señor Gobernador: ¿por qué nunca se ha atrevido a desalojar a sus amigos? ¿Por qué no son molestados por la fuerza pública quienes paralizan toda la Entidad, violando impunemente los derechos de millones de personas? La sociedad no es ingenua.


Artículo: Noche Buena. Los pastores



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el sábado 22/Dic/2012]

24 de diciembre. Día en que los cristianos en el mundo (sean católicos o no) celebran, por la noche, la llegada del Mesías. En todo el orbe se realizan pequeñas ceremonias que rememoran las jornadas en que una humilde pareja pasó apuros buscando dónde establecerse. 
  El Evangelio según San Lucas dice lo siguiente: “Por aquellos días salió un decreto del Emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa”.
  Así comenzó la vida terrenal del Hijo de Dios, según las Sagradas Escrituras del cristianismo. Y en esa simbiosis de creencias traídas del otro lado del océano y la religiosidad de muchos pueblos de América, surgieron interpretaciones particulares.
  Según las historias heredadas de nuestros abuelos, por el Istmo de Tehuantepec pasaron Santos y Vírgenes. También estuvo Jesús de Nazaret en sus tiempos de infancia y adolescencia. Pues si la tradición bíblica ignora el paradero de El Salvador durante los años previos a su crucifixión, muchos pueblos del mundo afirman haberlo recibido.
  Por tanto, zapotecas, huaves, chontales, zoques y demás naciones mesoamericanas cuentan historias particulares y le rinden culto al Niño Dios de forma especial. En muchas poblaciones istmeñas se acostumbra acostarlo la noche del 24 de diciembre, donde un torrente de pequeños se dan cita para romper alguna piñata, recibir dulces y festejar con alegría el acontecimiento. Si bien existen rezadoras que realizan el rito; en Juchitán me tocó ser partícipe de una modalidad ya en desuso: las pastorelas. 
  Después de haber salido de portalito en los días previos al 24, los niños de la zona nos dábamos cita para ir a diferentes Secciones de Juchitán a acostar Niño, que es como decíamos al hecho de ir a cantar coplas navideñas frente a la mesa de Santo y el nacimiento familiar. 
  Con muchos días de anticipación nos reuníamos para ensayar las canciones. Ya que al ser tantas, que nosotros hilábamos a manera de popurrí, debíamos cuidar que no se nos fueran a olvidar. Las edades de los que integrábamos la pastorela del Callejón de los Leones iban de los 5 a los 15 años. Todos varones.
  Desde el medio día del 24 de diciembre nos concentrábamos para cumplir con nuestra misión: cantarle al Niño Dios para arrullarlo; llevar un poquito de alegría a los hogares de Juchitán que nos lo solicitaban. 
  Teníamos apartada toda la jornada por lapsos de treinta minutos, hasta la media noche. Por tanto, el 24 cantábamos en más de veinte nacimientos; lo que hacía que al final del día termináramos roncos y cansados; pero eso sí, llenos de dulces y con una alegría inmensa reflejada en nuestros rostros.
  Cada uno de nosotros llevaba un listón cruzado al pecho, que nos servía como distintivo. Éstos eran de los que nuestras madres usan para tranzarse los cabellos; por tanto, eran suaves y de colores fortísimos. Por instrumentos teníamos guitarra y pandero. Ningún adulto nos acompañaba. Los niños mismos nos organizábamos, haciendo los compromisos con las madrinas que iban a apartarnos con semanas o meses de anticipación.
  A la distancia recuerdo unos versos para el Niño Dios, escrito por algún compositor zapoteca: “Un ramo de xhuba’ ziña/ te traigo, Niño, esta Navidad/ Para adornar tu pesebre/ en estos días de Navidad/ Un ramo de xhuba’ ziña/ que en el camino vi reventar/ Xhuba’ ziña de mi tierra/ te traigo Niño esta Navidad/ Xhuba’ ziña de mi tierra/ te traigo Niño esta Navidad/ Una red de elotes tiernos/ te traigo de Xadani/ Te traigo un chivito chulo/ engordado en Donají/ Te traigo un chivito chulo/ engordado en Donají/ Sólo soy un campesino/ de machete, arado y sol/ Dejé mi yunta un ratito/ y hacia tu ranchito voy/ Dejé mi yunta un ratito/ y hacia tu ranchito voy”. ¿Quién no distinguirá el alma istmeña en estos versos?
     Tal vez este era el día más hermoso de todo el año. Acabábamos llenos de dulces y con dinero suficiente para comprar nuestra ropa que estrenaríamos el 31 de diciembre. También los cohetes, por supuesto. Es estas fechas y cerrando los ojos vienen a mí muchos gratos recuerdos: una niñez inocente, un pueblo decidido pero alegre, de gente buena, e infinidad de anécdotas de los años en que salimos de pastores.