La Diosa de las Nutrias

Nutria neotropical. Fuente: Reproducción y extinción.


Por Gubidxa Guerrero

Cuando los zapotecas llegaron a la planicie costera del Istmo de Tehuantepec, hallaron dos ríos caudalosos. Uno de ellos es el famoso Río Grande, que pasa entre dos altos cerros: el de Las Pilas y el de Guiengola. Sus aguas alimentaron durante varios meses a los valientes guerreros que combatieron contra los mexicas por defender el reino zapoteca. Este río, también conocido como Guiigu’ ro’ Guizii, pasa cerca de Mixtequilla, pueblo fresco, donde se sembraba cacao; que alguna vez fue propiedad de los últimos reyes binnizá. Finalmente, atraviesa apaciblemente la ciudad de Tehuantepec, para transitar al lado de la Villa de San Blas Atempa.
     El otro gran afluente es el Río de las Nutrias, o Guiigu’ Bi’cunisa. Baja desde las montañas de los mixes atravesando innumerables pueblos a lo largo de su cauce. Justo al llegar a la planicie, pasa por Laollaga, Chihuitán, Ixtepec, Ixtaltepec, El Espinal, Juchitán y Xadani. Por ignorancia del idioma zapoteco, este río hermoso fue conocido como Río de los Perros; porque en lengua de las nubes 'nutria' se dice Bi’cunisa (literalmente Perro de agua). Y así los fuereños pensaban que en sus aguas retozaban los canes. 
     Mi abuelo platicaba que de niño todavía vio algunas nutrias. Él decía que eran seres juguetones, con la piel suave y un canto chillante. Afirmaba que algunas llagaban hasta cerca de la playa nuestra. Las nutrias llenaban de vida las aguas cristalinas del río. Mi abuelo siempre se preguntó de dónde provenían; de qué pueblo o lugar exactamente.
     Hace tiempo fui a la fiesta de Ixcuintepec, allá en la nación mixe. Me llevó mi madre para cumplir una manda por cierta promesa que ella hiciera. Salimos de Ixtepec, pasamos por Chihuitán, Laollaga y comenzamos un ascenso que nos condujo por Guienagati, Guevea, y otros pueblos zapotecas. Después de un tiempo, llegamos con los mixes, a la casa de la Virgen de la Concepción, que gente de innumerables pueblos celebra el 8 de diciembre.
     Ahí supe que el río que nace de una cueva cercana, se bifurca en dos: uno se va rumbo al norte, y otro hacia la Mar del Sur. Una señora me contó que de la cueva donde brota el agua, la Diosa que la habita hace que de sí surjan unos perritos acuáticos que, de cuando en cuando, salen rápidamente para zambullirse en las pozas cercanas de agua helada. Algunos se alejan y nadan por las montañas, río abajo.
     Sospecho que las nutrias que los abuelos conocieron eran de la Diosa que habita aquella cueva. Tal vez ella los dejaba libres para que nos alegraran la vida y embellecieran nuestro río. Pienso que los zapotecas que vivimos cerca del Guiigu Bi’cunisa deberíamos ir más seguido a rendirle tributo, para que nos mande nuevamente algunas nutrias que hagan nuestra existencia más dichosa…

PD: Por cierto, Ixcuintepec significa en lengua náhuatl: Cerro del Perro.

Opinión: Liverpool en Salina Cruz

Tienda Liverpool, Salina Cruz. Imagen tomada de Internet.


Por Gubidxa Guerrero 

[Texto publicado en Enfoque Diario, el viernes 07/Dic/2012]

Definición de Ironía, según la Real Academia de la Lengua: “3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”. Así, pues, yo podría escribir: 
“Ayer se inauguró Liverpool en Salina Cruz. Pobres istmeños tontos que no saben comprar (aunque toda la vida se la hayan vivido mercando) e irán a endrogarse. Mejor hagan caso a los luchadores sociales (o a los riquillos de izquierda, con camionetas del año y compus mothernas) que ellos sí saben de negocios; que jamás entran a tiendas departamentales (sus aparatos les cayeron del cielo) y nunca se endeudan. 
Pobres istmeños que no sabrán que hacer con una tiendota... ¡Protestemos desde una curul amarilla del Congreso! (donde el sueldo lo eroga el pueblo); ¡protestemos desde el DF y Oaxaca!; ¡desde Puebla y Veracruz!, donde, nada mensos, nos damos nuestras vueltas a las tiendas fresas (eso sí, nomás pa' conocer las entrañas del monstruo). Pobres istmeños tontos. Las tiendas son el diablo; y ustedes son tan inocentes, que se condenarán.
¿No ven que los diputados amarillos desayunan memelas, comen sopes y cenan tlacoyos afuera de San Lázaro? Si ellos usan sólo ropa de Mitla y aretes que venden los chairos. Congruentes, pues, nunca van a Sanborns, Liverpool o Walmart (pa' eso tienen chachas, faltaba más)”.
     Cualquier negocio, por pequeño o grande que sea, se debe a sus clientes. Si hay productos de calidad, buenos precios, ofertas y facilidades de pago, tendrá clientela. De no ser así, correrá el riesgo de quebrar. Muchos negocios gigantes han cerrado por instalarse en lugares inadecuados o por la situación económica regional. Así también, algunos pequeños changarros han sabido crecer mediante hábiles estrategias de mercadotecnia.
     El Istmo de Tehuantepec atrae inversiones de toda índole, pues el poder adquisitivo de un sector de la población no es pequeño (con todo y los continuos bloqueos carreteros). ¿Cuántos istmeños compran en grandes consorcios ubicados en Coatzacoalcos, Oaxaca, Tapachula o Tuxtla Gutiérrez? Para una parte de la población la apertura de Liverpool es vista como una mejora real. No obstante, siempre habrá un sector que se oponga a su instalación, satanizando todo aquello que represente una realidad distinta a la que quisieran.
     Por ello, parafraseando a ciertos comerciales de tolerancia, es adecuado aconsejar: ¿No te gustan los matrimonios gay? No te cases con uno. ¿No te gustan las drogas? No las consumas. ¿No te gusta Liverpool? No compres en la tienda. Pero respeta a quienes elijan distinto a ti.


Opinión: Carta abierta al Gobernador de Oaxaca

Gabino Cué Monteagudo. Gobernador de Oaxaca.


Por Gubidxa Guerrero


Licenciado Gabino Cué, Gobernador Constitucional del Estado Libre y Soberano de Oaxaca: 

Desde hace algunos años los habitantes del Istmo de Tehuantepec sufrimos un grave problema casi todos los días. Los caminos de nuestra región ―especialmente las carreteras más importantes, como la Transístmica y la Panamericana― se ven continuamente bloqueados por manifestantes de toda índole que, procurando hacerse notar, violentan el derecho al libre tránsito de miles de ciudadanos.
     Entendemos que la situación del país no es cómoda. Sabemos que el desempleo, la inseguridad y otros males afectan gravemente la vida cotidiana de varias capas sociales. Estamos conscientes de que el Estado de Oaxaca arrastra un rezago, no de años ni décadas, sino de siglos. 
     Sin embargo, así como hay un Oaxaca que protesta sin tomar en cuenta el derecho de terceros, existe una cara de nuestra Entidad que, aunque también tiene legítimas demandas qué hacer, prefiere trabajar arduamente todos los días, procurando mejorar su nivel de vida y las opciones de desarrollo social y económico.
     Dicen que el Gobierno que usted encabeza está para servir a todos de manera incluyente y honesta. Sin embargo, cuando se nos impide ejercer un derecho elemental, ante la indiferencia de las autoridades estatales, uno se pregunta si tal afirmación es cierta.
     Ciudades como Juchitán, Tehuantepec y Salina Cruz están entre las más importantes del Estado. Juntas suman un cuarto de millón de habitantes, mismos que se ven desamparados cada tercer día por el Gobierno que dice ser para todos. Le recuerdo que miles de personas depositaron su confianza en usted, no solamente porque representaba la transición de un partido que había gobernado por más de ochenta años, sino porque confiaron en que usted sería sensible a los problemas inmediatos.
     No es justo que por privilegiar a los políticos de oficio, se ignore a la gente sencilla. No es justo que en los movimientos de protesta se afecte el libre tránsito de cientos de miles de personas, que estudian y trabajan haciendo su mejor esfuerzo. No es justo que un Gobierno que dice ser para todos, tema aplicar la ley retirando a quienes bloquean las principales vías de comunicación, y no tema quedar mal ante los ciudadanos que le dieron el voto. 
     Sabemos que no todo el que cierra carreteras obedece a intereses mezquinos; pero por desgracia, sí la mayoría. Las organizaciones sociales auténticas, que reclaman pronta atención, son escasas y necesitan ser escuchadas y sus demandas canalizadas adecuadamente. Pero los grupos que con total desvergüenza violan nuestros derechos no deben ser tratados como aquéllos.
     Usted, señor Gobernador, debe elegir entre respaldar a quienes vivimos a merced de unos cuantos, o proteger las violaciones al estado de derecho de los grupúsculos que sin legitimidad alguna han hecho de la manifestación irresponsable su forma de vida. Recuerde a qué lo obliga la ley. 

     Respetuosamente: un zapoteca istmeño.

Bitácora: Liverpool en Salina Cruz



Por Gubidxa Guerrero

Hoy se inaugura Liverpool en Salina Cruz. Pobres istmeños tontos que no saben comprar (aunque toda la vida se la hayan vivido mercando) e irán a endrogarse. Mejor hagan caso a los luchadores sociales (o a los riquillos de izquierda, con camionetas del año y compus mothernas) que ellos sí saben de negocios; que jamás entran a tiendas departamentales (sus aparatos les cayeron del cielo) y nunca de los nuncas se endeudan. 
     Pobres istmeños tontos que no sabrán que hacer con una tiendota... ¡Protestemos desde una curul amarilla del Congreso! (donde el sueldo lo eroga el pueblo); ¡protestemos desde el DF y Oaxaca!; ¡desde Puebla y Xalapa!; donde, nada idiotas, nos damos nuestras vueltas a las tiendas náis (eso sí, nomás pa' conocer las entrañas del monstruo). Pobres istmeños tontos. Las tiendas son el diablo; y ustedes son taaan inocentes, que se condenarán.

Definición de ironía, según la Real Academia de la Lengua: “3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice”.

Opinión: 'Pacto por México'

Enrique Peña Nieto y los dirigentes de los tres principales
partidos políticos de nuestro país.


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el jueves 06/Dic/2012]

La persona que hubiese vaticinado hace algunos meses que a principio de diciembre las tres principales fuerzas políticas de nuestro país firmarían un documento común, sería tachado de mentiroso. Pues, ¿qué podrían tener en común los proyectos que representan los partidos: Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD)? Hasta donde la memoria popular recuerda, los dirigentes de estas fuerzas políticas se la han pasado señalando los defectos del otro.
     Que si unos son peligrosos para el país, que si otros son vendepatrias, que si los represores… Mientras tanto, México va como sin rumbo en un océano agitado por guerras, crisis económicas y cambios políticos.
     Las disputas por alcanzar el poder han desgarrado a nuestro país. En la última década han sido rechazados proyectos legislativos por el mero hecho de haberlos presentando un adversario. Así, vemos tristemente que lo que hoy rechaza un partido mientras se encuentra en la oposición, es impulsado y promovido por el mismo, estando en el poder.
     La ciudadanía se ha cansado de esperar. En muchos Estados se han constituido movimientos que dan la espalda a las instituciones. Por incredulidad, millones de jóvenes se alejan de la vida política, radicalizando sus posturas. Parte de la violencia que se desencadenó el día primero de diciembre podría enmarcarse en ese hartazgo. 
     Por eso cuando con un natural escepticismo, luego de tantas desilusiones, decidí revisar detenidamente el dichoso Pacto por México, que firmaron los dirigentes de los tres principales partidos, quedé gratamente sorprendido. 
     Son 95 compromisos puntuales para impulsar el desarrollo del país, con justicia social y equidad. Es un acuerdo integral donde están plasmadas las demandas históricas de los partidos que lo suscriben. Es un documento que refleja la voluntad, al menos en el papel, de dejar a un lado las incidías y luchas estériles para alcanzar puntos de confluencia.
     Buscaba yo los aspectos más destacables de dicho Pacto. Iba marcando cada rubro importante. Y me llevé una gratísima sorpresa, cuando comprobé que cada párrafo del documento se mostraba claro y preciso. Todos los aspectos que interesan al ciudadano de a pie tienen cabida: salud, educación, trabajo, pueblos indígenas, cultura, economía, ecología... Todo bien detallado y con metas alcanzables.
     Dudo que alguien pudiera decirle no a este Pacto. Pero dudo también que el Gobierno Federal lo pueda llevar a cabo por sí mismo. Será tarea de los partidos y de los ciudadanos, exigir con los papeles en la mano su estricto cumplimiento. Pero no solamente exigir, sino participar con las fuerzas sociales y políticas en su realización. Esa debe ser nuestra tarea.


Bitácora: Primer recuento



Por Gubidxa Guerrero

El miércoles pasado decidí conocer los blog's de Google. Como expliqué en mi primera entrada, lo hice con el principal objetivo de aprender un poco, pensando en actualizar la página del Comité Melendre, organización a la que me honro en pertenecer. 
     Poco a poco fui aprendiendo los secretos de este sitio. Cambié el nombre original, Blog de Gubidxa Guerrero, por Xqui'chi' Gubidxa (que en zapoteco significa 'Papeles del Sol''). Modifiqué la dirección electrónica: www.gubidxaguerrero.blogspot.mx, por www.papelesdelsol.blogspot.mx.
     Una de mis principales preocupaciones era cómo hacer para vincular las entradas a este blog, con los usuarios de Facebook; ya que mis amistades y las personas que acostumbran leer y discutir mis textos, utilizan principalmente dicha red social. Por fin pode conseguirlo, y muchos amigos cuentan ya con la oportunidad de comentar, recomendar y/o enviar los contenidos.
     Me he valido de ciertas aplicaciones para dar certeza a los usuarios. Así, por ejemplo, empleo el contador de visitas con el único fin de conocer la asiduidad con que dan un recorrido por aquí. El numeral de ese contador no puede ser modificado manualmente, por lo que la cifra que indica es completamente real. También cuento con un traductor automático, que permite a mis amigos de otros idiomas, leer con más rapidez y/o recomendar mis textos con sus propias amistades que no dominen el español. Desde mi blog podrán acceder a todos mis sitios: desde mi canal de video en YouTube, hasta mi Twitter y Facebook
     Paulatinamente he modificado el diseño. Ahora tengo como imagen de bienvenida el detalle de un autorretrato de mi papá. Dicen que nos parecemos, por lo que, de alguna manera, soy yo quien les da el recibimiento.
     Cuando veo los resultados en ocho días, me arrepiento de no haberlo intentado antes. Aunque, como dicen: nunca es tarde. Gracias, amigos, por leerme, por discrepar y por seguir alimentando las discusiones con respeto y argumentos. No es tan sencillo hacerlo en estos tiempos en que descalificar es muy sencillo. Internet es un arma de doble filo. Me alegra que juntos le estemos dando un buen uso. 


Opinión: Más pejista que 'el Peje'

Enrique Peña Nieto.


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el miércoles 05/Dic/2012]

En el idioma castellano es bastante común utilizar la frase “más papista que el Papa”, queriendo dar a entender que una persona aplica cierta norma o principio de forma más estricta que quien la promulgó o que el espíritu mismo que la norma exige. 
     Hoy resulta común hablar de la pensión a los adultos mayores, del seguro médico universal, de la necesidad de reactivar los ferrocarriles mexicanos y otras medidas inclinadas a la izquierda. Es forzoso mencionar que ese tipo de políticas públicas (que hoy se aplican, entre otros Estados, también en Oaxaca), fueron impulsadas de forma importante por quien se desempeñara como Jefe de Gobierno del Distrito Federal de 2000 a 2005: Andrés Manuel López Obrador. 
     Fueron medidas como el apoyo a madres solteras y becas a los estudiantes, las que catapultaron a López Obrador como candidato de las izquierdas. En su momento algunas de éstas fueron tachadas de “populistas”; y, ciertamente, tuvieron alguna carga de asistencialismo pensando sobre todo en la sucesión presidencial. 
     Durante la campaña electoral de 2006 el tabasqueño anunció una serie de principios como ejes de su Proyecto Alternativo de Nación. Sin embargo, no logró llegar a la presidencia. 
     En 2012 insistió nuevamente sobre las premisas fundamentales de su proyecto, poniendo énfasis en vincular el sur con el norte, en incentivar los ferrocarriles y las comunicaciones nacionales, y aplicar medidas similares a las que puso en marcha cuando se desempeñó como alcalde de la ciudad más poblada de nuestro país. 
     ¿Y por qué titulé así la columna de hoy? Porque, de la misma manera, quien revise las trece medidas que dio a conocer Enrique Peña Nieto el primer día de su mandato, verá postulados congruentes con lo que hubiese firmado un gobernador de extracción perredista, o para ser más precisos, con lo que ofreció el ex candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.
     Así, por ejemplo, el ahora Presidente de México pretende crear un programa nacional de prevención del delito, que recupere espacios públicos mediante programas sociales. También promulgará la Ley de Protección a las Víctimas, tal como la aprobó el Congreso, para evitar enredarse en una controversia constitucional desgastante: “Estoy convencido de que el delito no se combate con la fuerza. México exige vivir en paz”, dijo.
     Asimismo, impulsará una cruzada nacional contra el hambre, y apoyará económicamente a madres de familia. Lo que remarcó con un: “Es indignante e inaceptable que millones de mexicanos vivan en hambre”.
     En donde, inclusive, superó a los gobiernos de izquierda fue en la ampliación que espera dar al programa de ayuda a adultos mayores, mismo en que podrán ser atendidos desde los 65 años y no hasta los 70, como es en casi todas las administraciones. Se pensará en acciones para combatir la desigualdad económica; se impulsará una reforma de la educación y se procurará que haya mayor competencia en las telecomunicaciones (se licitarán dos canales de televisión abierta; lo que no será de mucho agrado para Televisa).
     Finalmente, una de estas trece medidas prevé impulsar el sistema de transporte de trenes y ajustar el gasto público con medidas de austeridad. ¿Les recordó a alguien?




Artículo.- Algunas palabras sobre 'La Micaela' y 'La Martiniana'



Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en la Revista Guidxizá, número 17, Junio 2012]

El año pasado tuve el honor de presentar la Revista Guidxizá (Nación Zapoteca) en la Casa de la Cultura de Tehuantepec, recinto edificado con autorización regia y eclesiástica en el Siglo XVI, pero financiado por el entonces Cacique de Tehuantepec, Don Juan Cortés, Cosijopi II. Menciono el hecho porque en la mesa de los presentadores se encontraba ―además de los poetas Alfonso Carballo y Santiago Ruiz Santos― el profesor Mario Mecott Francisco, quien obsequió al Comité Melendre una serie de ejemplares de la revista Guiengola que dirigiera Carlos Iribarren Sierra y un documento musical cuya introducción viene suscrita por este mismo personaje. 
     El texto se llama "Micaela sí, Martiniana no", y tiene como principal propósito denunciar el cambio de nombre de un son que se volvió muy popular en la década de los sesentas. El son referido se llama La Micaela, de autor anónimo, sobre el que el escritor zapoteca Andrés Henestrosa escribiera unos versos con el título de La Martiniana
     En su momento, la música de La Micaela dejó de escucharse, más no por ello cayó en el olvido, pues viejos artistas recordaban la melodía con la denominación original. Sin embargo, Henestrosa la popularizó con una nueva denominación y con versos de su autoría. ¿Es esto un plagio? Si éste se atribuyó la paternidad de la música, sí lo sería; pero si sólo le compuso letra, aunque a muchos les pese reconocerlo, no sería así.  
     Los sones zapotecas del Istmo vivieron un proceso peculiar, ya que en la mayoría de los casos las letras se escribieron con posterioridad a las melodías. Siempre que el compositor de las letras reconociera que la música no era suya, se estaría actuando debidamente. No obstante, el yerro de Andrés Henestrosa estuvo (concediendo las afirmaciones que dicen esto) en no hacer la aclaración pertinente. Personalmente ignoro si él alguna vez dijo que La Martiniana fuera suya en letra y música. En los discos y textos que he podido consultar, aparecen los créditos sólo en la letra, y para la música la frase: son istmeño. Lo que nos hace pensar, más que en un plagio, en una confusión. 
     He escuchado a varios amigos criticar el “robo” del son, diciendo que La Martiniana no es de Andrés Henestrosa. Cuidado, que no se corregirá una confusión generando otra. Los famosos versos de La Martiniana son de la autoría de Ta Andrés, pero están escritos sobre una melodía llamada La Micaela que ya existía. ¿Es este un caso extraordinario? No lo es. Muchos compositores se animaron a escribir versos sobre antiguos sones, tal como algunos lo siguen haciendo.
     El mismo Carlos Iribarren Sierra compuso varias canciones magníficas sobre la música de otros virtuosos, como Margarito M. Guzmán. Hoy en día, Antonio Santos Cisneros ha puesto letra a sones de antaño. Ambos son tehuanos. Alguno tal vez diga que ellos siempre han otorgado el crédito correspondiente al compositor de la música. Pero las confusiones no se generan por dolo o mala fe, sino por ignorancia. Por eso es que muchos piensan que El son de los cocos es de Antonio Santos en letra y música (no porque Ta Toño se la adjudique, sino porque ignoramos que había una melodía anterior).
     Otros dirán: “pero a los viejos sones no se les debería cambiar de nombre”. Y concuerdo con esa postura; pero desafortunadamente sucede. Eustaquio Jiménez Girón compuso varias letras para antiguos sones, y siempre respetó el nombre original. Lo hizo, muy probablemente, para evitar confundir a los escuchas. Pero otras personas no lo hicieron así. El mismo Carlos Iribarren Sierra escribió Fan Bidxaa, sobre una melodía llamada Guetabiade sidi. De hecho, para la música de ese son tradicional existen cuatro letras: la referida Fan Bidxaa, La Ixhuateca (de Andrés Henestrosa), La Paisanita (de Saúl Martínez), y Guetabiade sidi, (de Manuel Reyes Cabrera, Ta Rey Baxa). Vemos, pues, que el caso de Micaela-Martiniana no es único. 
     ¿Otro ejemplo? En el siglo XIX nació un maravilloso son llamado La Juchiteca, sobre el que Eustaquio Jiménez Girón, varias décadas después, escribió unos versos con igual nombre (comienza: “Juchiteca, luz plenilunar/ tú deslumbras con típico traje de seda/ y encaje, que en policromía/ bordas con tu magistralidad”). No obstante, esa letra no alcanzó tanta popularidad. Pero algunos años después, Jesús Henestrosa, apodado Chu Yodo, escribió unos versos sobre el mismo son, al que denominó Zo’pe huelu. Esta canción se popularizó tanto, que hoy muchos juchitecos dicen cuando escuchan la tonada: “es el Zo’pe huelu”, lo cual es inexacto, pues la música se llama La Juchiteca. Pero la semilla de la confusión está sembrada. 
     Y así podríamos citar más ejemplos, como Laureana, versos escritos por Maurilio López Guerra, Mou Deeme, sobre la música original llamada La Sanjuanera, dedicada a las mujeres de San Juan Guichicovi. Además, sobre la misma música, el compositor ixtepecano Luis Martínez Hinojosa escribió La Vela San Juan, canción dedicada a El Espinal. 
     Reitero: la confusión nace de la ignorancia, y para que no existan dichas confusiones, es deber de los compositores de versos hacer las aclaraciones pertinentes; y es obligación de quienes amamos nuestra música, referir los créditos correspondientes, aunque nos cueste más trabajo. Así, si alguno va a citar los versos de La Martiniana, tiene que escribir Letra: Andrés Henestrosa. Música: son tradicional istmeño llamado La Micaela. ¿Y si lo que escucharemos es sólo la música? Referir el título del son. Para el ejemplo antedicho, debemos presentarla como La Micaela, pues no se cantará (quienes al presentar la pura música refirieran que tocarán La Martiniana, estarán en una equivocación; tal vez no movida por dolo, pero equivocación al fin). Igualmente para todos los demás sones. 
     La intención del zapoteca universal Carlos Iribarren Sierra, fue aclarar y evitar malos entendidos. Por eso en su dedicatoria escribió: “A la niñez, a la juventud y al Pueblo Istmeño Zapoteca dedicamos esta publicación aclaratoria, que esperamos sirva de ejemplo a los futuros ciudadanos, para que sepan cuidar sus valores materiales y espirituales y situar a los individuos que traten de hollar sus campos”. No podemos más que seguir su ejemplo.

Andrés Henestrosa. Fotografía.- Blanca Charolet.


Opinión: Vandalismo durante el relevo presidencial

Destrozos en Bellas Artes. 


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el martes 04/Dic/2012]

Enrique Peña Nieto no pudo ser más afortunado. Como anillo al dedo se encontró en medio de actos vandálicos durante su toma de posesión; precisamente en las afueras de San Lázaro. 
     Jóvenes desesperados y frustrados con la victoria del ex gobernador mexiquense, grupos de anarquistas y, por su puesto, los infiltrados de siempre, dieron al nuevo Presidente de México el pretexto perfecto para satanizar a sus opositores. 
     Fue muy irresponsable arriesgar la integridad física de las personas. Irresponsable también fue que unas cuantas decenas de indignados (de los millones que lo están) destruyeran bienes patrimoniales y pintarrajearan, por ejemplo, el Hemiciclo a Juárez, sabiendo lo que ello implica. Y resulta condenable tanto porque se destruyeran bienes privados y públicos, como por el nocivo efecto que tendrá en muchas personas: rechazo y miedo.
     Los actos vandálicos me parecieron, parafraseando a José Fouché, más que un crimen, una equivocación. Una triste y contraproducente equivocación. Porque, siendo honestos, la responsabilidad última de los desmanes del sábado, corresponde a grupos bien identificados, que defienden abiertamente la violencia contra establecimientos (no contra personas) como táctica válida. Deslindarse de los desmanes con el clásico “yo no fui” es lo más sencillo. Acusar a porros al servicio del PRI de actos que también perpetraron jóvenes de izquierda, es simplista. Si todos los que agredieron y golpearon fueran porros, como algunos sostienen, ¿por qué se está pidiendo la liberación de muchos de ellos? 
     Resulta paradójico que en la manifestación que convocó Andrés Manuel López Obrador en el Ángel de la Independencia no hubiera violencia. De hecho, en ocho años de las movilizaciones por él encabezadas (desde el desafuero) no se han generado actividades similares. Si fuera tan sencillo infiltrar gente y reventar una marcha, ya se hubiera hecho antes… Es obvio que en las inmediaciones de San Lázaro hubo gente que, sin ser priísta, incitó a cometer desmanes por muchas y diversas razones. Mientras la oposición no reconozca eso, siempre se estará justificando y jamás aprenderá de los yerros. 
     Por donde lo veamos, la violencia irracional es idiota, así venga del Gobierno o de la sociedad. Hasta las estrategias violentas deben ser bien pensadas. Lo del sábado fue vandalismo simple y absurdo, que no iba a dejar nada bueno, más allá de tener los elementos para satanizar a los millones de opositores pacíficos. Pero si lo que querían era hacerle el favor al inquilino de Los Pinos, sugiero que para completar la tarea vayan a pintarrajear el Templo Mayor...


Opinión: Un espectáculo innecesario

 "Enrique Peña Nieto cayó en 
la trampa de Felipe Calderón".


Por Gubidxa Guerrero

[Texto publicado en Enfoque Diario, el lunes 03/Dic/2012]

México tiene nuevo Presidente. Desde el sábado primero de diciembre, Enrique Peña Nieto se ha convertido en el funcionario más alto de la administración pública. Entre manifestaciones de repudio y muestras de apoyo, se efectuó el relevo presidencial ante el Congreso de la Unión.
     El acto fue mucho más terso que el sexenio pasado. Baste recordar que en aquella ocasión Felipe Calderón tuvo que entrar por la puerta trasera de San Lázaro para su toma de protesta.
     Sin embargo, pese a que todos los partidos habían reconocido la victoria del candidato del PRI, y que no existía un verdadero riesgo de la transmisión de poderes, Peña Nieto se prestó a una representación telenovelesca a la media noche del viernes.
     Cual boda de personaje de la farándula, se televisó un evento en Palacio Nacional, en que Felipe Calderón transmitía el mando de las fuerzas armadas y la seguridad pública al futuro Presidente. El mexiquense, a su vez, tomó protesta a varios integrantes de su Gabinete. Todo, bajo simbolismos carentes de tradición. Todo, con el único afán de brindar una supuesta certeza a la ciudadanía. 
     Pero lo anterior era innecesario. La “explicación” que no se cansaba de dar Joaquín López-Dóriga en la pantalla de los televisores ―diciendo que en México no debía haber un vacío de poder, toda vez que el Presidente saliente concluía sus funciones el 30 de noviembre―, era simplemente una justificación; similar a la que dio Felipe Calderón cuando él, por vez primera en la historia reciente de nuestro país, procedió de tal manera. Pero lo que es la Constitución, únicamente el Congreso de la Unión (las dos Cámaras reunidas) está facultado para entregar el poder al mandatario de todos los mexicanos. Calderón y Peña Nieto usurparon funciones. Siguiendo la premisa de López-Dóriga, Peña Nieto también podría redactar leyes, imponer sanciones judiciales, y asumir las facultades plenas de los Tres Poderes de la Unión para evitar vacíos de poder.
     Ni Victoriano Huerta, verdugo de Francisco I. Madero, se atrevió a tanto. Hasta él cumplió con la formalidad que implicaba pararse ante el pleno del Congreso y juramentar en el recinto. Sólo después pudo ser reconocido como Presidente por las delegaciones extranjeras y las instituciones nacionales. 
     Enrique Peña Nieto cayó en la trampa de Felipe Calderón, quien asumió el mando de esa manera en 2006, y que con ello, legitimó ese proceder. Peña Nieto, sin embargo, estaba en mejor posición que aquél hace un sexenio. Por ello, a mi entender, cometió un gravísimo error. Las formalidades sí importan (baste decir que en Estados Unidos, Barack Obama tuvo que repetir su juramento por haber “alterado” el orden de una palabra). El tiempo dirá si valió la pena prestarse a ese espectáculo televisivo.